THE WHO

Pete Townshend: guitarra / Roger Daltrey: armónica y voz / John Entwistle: bajo / Keith Moon: batería
ÍNDICE |
TEMAS SOBRESALIENTES |
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1965 - The Who Sings My Generation 1966 - A Quick One 1967 - The Who Sell Out 1969 - Tommy 1970 - Live At Leeds (live) 1971 - Who's Next 1973 - Quadrophenia 1974 - Odds And Sods 1975 - The Who By Numbers 1978 - Who Are You 1979 - The Kids Are Alright (live) 1981 - Face Dances 1982 - It's Hard 1984 - Who's Last (live) 1990 - Join Together (live)
SINGLES y ARCHIVOS: 1971 - Meaty Beaty Big And Bouncy 1996 - Live At The Isle Of Wight Festival 1970 (live) 2000 - BBC Sessions (live) 2002 - The Ultimate Collection
BOX-SETS: 1994 - Thirty Years Of Maximum R&B |
I Can't Explain (Single) Anyway, Anyhow, Anywhere (Single) My Generation (The Who Sings My Generation) The Kids Are Alright (The Who Sings My Generation) Substitute (Single) I Can See For Miles (The Who Sell Out) Magic Bus (Single) Amazing Journey / Sparks (Tommy) Pinball Wizard (Tommy) We're Not Gonna Take It (Tommy) Young Man Blues (Live At Leeds) Shakin' All Over (Live At Leeds) The Seeker (Single) Baba O' Riley (Who's Next) Bargain (Who's Next) Behind Blue Eyes (Who's Next) Won't Get Fooled Again (Who's Next) The Real Me (Quadrophenia) The Punk And The Godfather (Quadrophenia) 5:15 (Quadrophenia) Love Reign Over Me (Quadrophenia) Naked Eye (Odds & Sods) Sister Disco (Who Are You) |
Ahh, The Who. Quién? Qué? Cómo? Pues claro, eso es lo que
te respondería en este bendito país el noventa porciento de la gente que
supuestamente escucha música. En Argentina los Who son prácticamente
desconocidos, pero desconocidos en serio. Aquí los Beatles, como en todo lugar
del mundo que se precie de tal, son casi música clásica; Los Stones... ¡Hey!
Buenos Aires es una ciudad virtualmente tomada por los "Rollingas"
fans devotos de la banda. Pero ¿Los Who? Diablos... bandas como Kiss son más
conocidas y respetadas! Bandas como... qué se yo... ¡Electric Light Orchestra! Pero
de los Who ni idea: no los pasan en las radios, no aparecen en la tele... los
tipos directamente no figuran. Y andá a pedir un disco de los Who en cualquier
disquería de alto fuste. Te van a mirar con cara rara porque, por supuesto, no
hay un solo álbum. En ningún lugar como aquí el nombre de la banda parece tan
apropiado... WHO? Una vez vi a un tipo caminando por la calle con una remera de Who
By Numbers y casi me desmayo de la emoción. Confieso que yo, sometido por
los designios culturales de mi país, tampoco tenía mucha idea de qué onda con
los Who. Sabía que habían publicado álbumes míticos como My Generation,
Tommy, Who’s Next y Quadrophenia (qué nombre copado para
un álbum eh?) pero no había esuchado nada de nada ni conocía sus canciones.
Gracias a quien sea hoy en día eso ha cambiado para mí, pero en Argentina
siguen sin aparecer los Who.
Y es una lástima, porque
nos estamos perdiendo a LA MEJOR BANDA DE ROCK AND ROLL DE LA HISTORIA.
Ohh! ¡Qué aseveración crucial que ha hecho este tipo! Sí, y no bromeo. Ok,
están los Beatles, quienes siguien siendo mis favoritos, aunque sea porque
fueron un poco más diversos, más existosos en sus experimentaciones y quizá más
consistentes en sus álbumes. Pero nada más; en cualquier otro aspecto los Who son iguales y
MEJORES que los Beatles. Y los Stones... también son grandiosos y The Who nunca
podría hacer un álbum como, por ejemplo, Let It Bleed. Los Who nunca
fueron tan oscuros... pero qué va... El
día que los Stones compongan canciones tan sentidas y al mismo tiempo tan
pegadizas y tan potentes como Pete Townshend y sus amiguitos, ese día me opero
las tetas. Y la otra comparación que puede surgir es Led Zeppelin... y mal que
me pese decirlo, The Who le dan ochocientas vueltas y media. Es cierto, quizá
si estamos hablando de heavy rocks sudorosos y bluseros, los Who nunca hayan
logrado la misma atmosfera ultra-sexual y ultra pesada de Zepp... pero cuando
hay que rockear, The Who rockea como ningún otro grupo de música ha rockeado
jamás. Por eso digo con toda conformidad que son la mejor banda de rock and
roll de la historia.
Enumerar las virtudes de The
Who me podría tomar eras geológicas, pero trataré de sintetizar qué es lo
que más me gusta de ellos. En primer lugar tenían en sus filas a un FLOR de
compositor. El señor de la nariz grande, Mr. Pete Townshend. En lo que a música
popular se refiere el tipo es un absoluto e innegable GENIO. A diferencia de lo
que ocurría con los Stones y los Beatles, el tipo hacía TODO solo. Él solo
compuso en unos cinco o seis años una cantidad de clásicos fenomenales que
otras bandas de buen nombre jamás soñarían con hacer en un siglo. Toneladas
de riffs aplasta cabezas, melodías increíbles y letras conmovedoras que ponen
en ridíuclo a los Stones y los Beatles juntos conformaban el principal arsenal
de este tipo. John Entwistle lo ayudaba ocasionalmente con alguna viñeta humorísitica,
pero básicamente las canciones de los Who SON Pete Townshend. Un compositor de
rock que, quitando tal vez a Dylan y a los John y Paul, no puede compararse con
nada ni nadie.
Otra virtud: los tipos LA
DESCOSIAN en vivo. Se los ha llamado la mejor banda en vivo de la historia y no
tengo por qué discrepar. Al principio no demostraron mucha agresividad: sus
primeros álbumes de estudio tienen mucho de pop y de balada suave, con
guitarritas acústicas y armonías vocales... pero en 1969 tomaron por asalto al
mundo con Live At Leeds y
demostraron que, lisa y llanamente, los Who en vivo SON el Rock and roll y
humillan a casi cualquier otro grupo del planeta. Townshend se vuelve loco y
desgarra las guitarras sacándole los acordes más infecciosos, Keith Moon se
posesiona en la batería y golpea todo como si no existiera el mañana, John
Entwistle destripa su bajo de la manera más cruel y silenciosa. Y el público
no tiene otra que delirar con la pura adrenalina. Sus shows legendarios se
cuentan por decenas: Woodstock, Monterey Pop Festival, Leeds, Isle Of Wight,
London Colisseum... Desde bien temprano adquirieron notoriedad por sus míticas
y violentísimas destrucciones de escenarios, en las cuales los tipos se
entretenían destruyendo aparatosamente sus instrumentos al final del show. El
único que se absenía era John, que siempre se quedaba quietito en un rincón
mirando imperturbable como sus compañeros enloquecidos reducían todo a polvo.
Sí, da mucha pena ver como se hacen pedazos los intrumentos gratuitamente, pero
al mismo tiempo es divertido... y es puro show ¡Qué banda en vivo son estos
tipos!
Más
virtudes: son tipos innovadores. La cantidad de innovaciones increíbles que
trajeron al mundo del rock se cuentan por docenas. A la innovación técnica que
cada uno de ellos trajo a sus intrumentos hay que agregar que fueron algo así
como la primera banda punk (Escuchar My Generation para despejar cualquier duda), no solo en el
estilo de música repleto de acordes bastante pesaditos y feedbacks abrasivos,
sino también en el contenido agrio, frustrado e iracundo de las letras. Cuando
se cansaron del “proto-punk” se dedicaron a hacer pop y aportaron algunas de
las mejores joyas pop de los 60, con armonías vocales de la gran siete y
ganchos melódicos como rosquillas. Después se les ocurrió hacer óperas rock,
algo que nadie había hecho antes (salvo The Pretty Things, pero eso es otra
historia) y les salieron álbumes maravillosos como Tommy y Quadrophenia. En Who’s
Next Pete
introdujo el uso de sintetizadores que le brindó algunos momentos memorables
como por ejemplo la intro de Won’t Get Fooled Again. Innovaciones por
doquier, a mansalva.
¡Más virtudes! Fueron diversos y altamente emocionales. Sus canciones no son solo “copadas” como ocurre con Led Zeppelin o Queen. Las canciones de los Who despiertan cosas en el alma, rubrican tu vida, te acompañan y te cambian la visión de las cosas. La luz del sol brilla distinto después de escuchar y cantar una canción de los Who. ¡Exagerado mequetrefe! No, no exagero. Las canciones de los Who pueden ser dulces y románticas; pueden ser amargas y agresivas; pueden ser divertidas e irónicas; pueden ser solemnes y emocionantes. Todo; escuchar la música de los Who es la experiencia emocional más fuerte y más variada que puede entregar el rock. Y ni hablar de los estilos musicales abordados.
Empezaron como una banda de Rhythm & Blues como los
Stones, con ciertos tintes punkoides aquí y allá. En rigor, sos covers de
R&B tradicional no eran tan buenos como los de los Stones, pero en
contraprestación los Who fueron bastante más experimentales y melódicos en
sus primeros pasos: los originales de Pete de esta etapa son verdaderos
clásicos del rock. Cuando la fórmula parecía más o menos agotada, a partir
de 1967 hicieron un poco pop liviano y absolutamente delicioso para los
amantes del pop de los 60, sobre todo en The Who Sell Out, aunque nunca se parecieron realmente a los
Beatles o los Kinks. Poco después esa misma banda "punkie" con
tendencia a destrozar instrumentos en escena empezó a incursionar en terrenos
cada vez más artísticos y refinados, culminando en 1969 con el inigualable Tommy,
uno de los álbumes míticos del rock n' roll. Con la llegada de los 70 se ajustaron a sus tiempos y cambiaron el estilo
sensiblemente hacia algo más épico, más grandioso y más bombástico, a tono
con las tendencias que la nueva década esparcía por los aires. Hay gente que
prefiere uno u otro período, pero en mi caso no se con qué quedarme: Hay
tantas canciones tan buenas en ambas décadas que es como idiota preferir uno u
otro Who. Amo el Who arrogante y juvenil de Anyway,
Anyhow, Anywhere,
el Who divertido y macabro de My Wife, el Who lírico e histriónico de Tommy y el Who solemne y
arrasador de Won’t Get Fooled Again,
el Who triste y reflexivo de Blue Red And Grey. Es una banda demasiado completa, demasiado diversa
y demasiado apabullante como para quedarse solo con una de sus tantas facetas.
Virtudes
por doquier: esta es una de las mejores bandas que jamás ha existido. ¿Hay
defectos? Es díficil: esta música no tiene tiempo ni edad... es eternamente clásica.
Puede ser que la bombástica de álbumes como Who’s
Next y
Quadrophenia sea un poco cansadora después de un tiempo. También
está el hecho de que después de Quad entraron en una etapa de decadencia que
demostró no tener retorno y donde publicaron algunos álbumes bastante malos y
se dedicaron a hacer giras y giras para recaudar dinero, aún después de que
Keith Moon falleciera en 1979. Los únicos reproches que tengo. En sus épocas
de gloria, y en ciertos aspectos, The Who fue la mejor banda que haya existido
jamás.
Como plus para tanta
creatividad, diversidad y emoción cada uno de sus integrantes era un capo
absoluto en lo suyo, y sus personalidades chocaban de una forma tan violenta que
uno se pregunta cómo duraron tanto. Pete, Keith y Roger eran unos sacados
(cuentan que para el cumpleaños de Keith en una oportunidad se ZAMBULLERON a
bordo de un Volkswagen Beetle en una PISCINA del QUINTO PISO de un hotel). Pete
tenía ataques de nervios una vez cada dos o tres meses. Entwistle era más
tranquilo e imperturbable que el pan. Wow! Hablando de contrastes.
John Entwistle es el tipo tranquilo, (el George Harrison, el Charlie Watts) que está ahí en un segundo plano, quietito, sin hacer aspaviento ni cometer locura alguna. Aparte de eso, se trata del mejor bajista que haya dado el mundo de rock. No me voy a explayar mucho en lo ASESINOS y DEMOLEDORES que son sus solos de bajo. Porque el tipo ya no tocaba el bajo como un mero trasfondo de acompañamiento. Para “The Ox” el bajo era el instrumento principal del cuarteto. Y por eso escuchar cualquier canción de los Who equivale a escuchar una fiesta de bajo. Y eso que a mí me FASCINA un bajo cuando es tocado con creatividad y virtuosismo. Basta escuchar temazos como My Generation, The Real Me, The Punk And The Godfather y vaya a saber uno cuántos otros mas para darse cuenta que el tipo simplimente revolucionó la forma de tocar el bajo. Y empezó temprano, en 1965.
Pero
no solo eso: John también aportó un manojo de composiciones propias. Su estilo
se limitaba a viñetas livianas de humor negro o caricaturesco, sin demasiada
profundidad ni desarrollo lírico. Claramente no es muy versátil, pero está
bien que The Who tenga un segundo compositor que sepa contrapesar la solemnidad
y seriedad de Pete. John hace de los Who una banda más diversa y
multifacética. Sus toques de humor son golpes de aire fresco fundamentales. Y
¡Tocaba el corno francés! ¡Qué tipo loco! Hace un año murió en las Vegas víctima de alguna oscura afección cardíaca.
Una lástima, porque sin él The Who no es The Who.
Pete Towshend: es el
genio, el compositor iluminado que ya he mencionado anteriormente. Entre sus
proezas se destacan la de haber compuesto íntegramente dos obras conceptuales
fascinantes como Tommy y Quadrophenia, que no solo suenan redondas
en el aspecto musical sino que también son experiencias místicas incomparables
(Tommy) o desgarradoras confesiones (Quadrophenia).
Por suerte, tampoco es un muy mal guitarrista. Como solista no es gran cosa y no
hace cosas como las que sí hacen gente como Page, Clapton, Blackmore o Hendrix.
Es, antetodo, el mejor guitarrista rítmico de todos los tiempos. Cuando el tipo
agarra una guitarra y una pua AGARRATE CATALINA porque va a atacar con acordes
viciosos y asesinos que te van a caer como balas en el medio del éstomago. Sus
riffs rivalizan con los de Keith Richards, pero si tengo que elegir me quedo con
el gran Pete. Recomiendo escuchar un poco de Live
At Leeds y Who’s Next para
darse cuenta del estilo salvaje y repleto de adrenalina del narigón este. Y ojo
que no es un mero “Agarro la guitarra y la destrozo”. También es capaz de
tocar deliciosas melodías acústicas (Tattoo, Sunrise,
Behind Blue Eyes )
y algunos buenos solos (Baba O
Riley, Won’t Get Fooled Again,
5:15) y
también unos cuantos feedbacks salvajes en los primeros años (Anyway, Anyhow, Anywhere, Run
Run Run). En algún momento de 1965 escribió “Ojala me muera antes de llegar
a viejo”. Hoy tiene más de 55 años. Digo yo, ojalá todavía se muera antes de llegar
a viejo. (Jeje, en realidad eso lo dijo él: qué ladrón que soy no?)
Roger
Daltrey: este muchachito no comenzó dando grandes esperanzas en los
primeros álbumes. Parecía un simple cantante más. Pero fue mejorando, y para
el álbum Who’s
Next había
desarrollado un rugido bestial poderosísimo que le otorgó pronto el status de
cantante estrella. Creativamente nunca aportó mucho al grupo, pero fue su
principal frontman, un tipo de personalidad, carácter y buena voz. Por
supuesto, es uno de mis cantantes favoritos.
Keith Moon: firme candidato al mejor baterista que jamás haya tocado. En este punto, sin embargo, no hay consenso. El tipo simplemente demolía los tambores como una topadora sin freno. Su estilo salvaje funcionaba a la perfección en las canciones más pesadas y agresivas de los Who, sin embargo muchos oyentes consideran que Keith se pone salvaje en canciones donde debería simplemente sentarse, tocar como debe y dejarse de joder. Realmente entiendo el argumento ya que la batería de Keith suele ser BASTANTE prominente en el sonido de The Who, pero sinceramente no puedo decir que su batería me irrite en alguna canción (Quizá en La La La Lies). Además el tipo era un creativo total, con un estilo completamente inimitable: se volvía completamente loco, pero al mismo tiempo mantenía el ritmo y hacía todo tipo de cositas interesantes para el oyente. Escuchar Bargain, Behind Blue Eyes y 5:15 para sentir la batería creativa de Keith Moon en su mejor momento. Éste es otro que está muerto. En 1979 los excesos lo llevaron demasiado lejos y pasó a mejor vida.
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"I hope I die before I get old"
1) Out In The Street; 2) I Don't Mind; 3) The Good's Gone; 4) La La Lies; 5) Much Too Much; 6) My Generation; 7) The Kids Are Alright; 8) Please Please Please; 9) It's Not True; 10) The Ox; 11) A Legal Matter; 12) Instant Party (Circles).
mejor canción: The kids are alright
Maravilloso álbum debut.
Doce canciones, diez de ellas originales de Pete Townshend y todas ellas
pegadizas, rockeras y en muchos casos innovadoras. No está nada mal para un
primer álbum realmente y The Who Sings My Generation supera sin ningún
tipo de esfuerzo a los debuts de los Beatles y los Stones,
por nombrar solo a sus rivales más temibles de la "british invasion". Publicado en 1965, se
dice con frecuencia que se trata del primer álbum punk de la historia. Buee...
no sé, no estoy tan seguro. De las doce canciones que aparecen aquí la única
que me suena genuinamente punk es My Generation, cuyos acordes brutales y
primitivos, más la rebelión generacional de la letra realmente
promueven algo cercano al punk (así como 19th Nervous Breakdown de los Stones también
se asemeja a un tema punk). Pero sinceramente esto es más que simple punk: es
un álbum pop repleto de deliciosas melodías y pegadizos estribillos,
pero también con mucho
rythm & blues y
algo soul. Quizá sí se pueda identificar algo así como un
“aura” punk en el contenido del CD (algunos versos, algunas letras, mucha
rebeldía juvenil) pero quien conozca bien el punk tradicional de los 70 sabrá
diferenciarlo perfectamente de esta magnífica música. Llamemoslo proto-punk y
todos felices.
Igualmente, para la época
esto sí que sonaba bastante zarpado. Verán: los Who no eran los felices Beatles
que cantaban sobre chicas lindas y cositas lindas para la familia (Al menos hasta I'm A
Loser) Tampoco eran los sucios
Stones que cantaban sobre sexo y cosas obscenas para provocar gratuitamente.
Aparentemente, los Who estaban enojados, podridos, calientes, eran rebeldes en
serio, querían romper todo y acabar con todo; cualquier cosa que oliera a
sistema, establishment, sistema de clases, conservadurismo etc. era digno de
asco. No sugiero que los Stones y los Beatles no encarnaran cierto tipo de
rebeldía, pero lo suyo era más bien una pose que en realidad no cuestionaba
nada... era “sí, yo me dejo el pelo largo” y “sí, yo canto sobre sexo y qué me
importa”. En cambio los Who de alguna manera representaron una rebelión más
agresiva, más genuina, más política, con otras inquietudes más trascendentes
explícitas en las letras, cargadas de frases desafiantes como la infausta
“Espero morir antes de llegar a viejo”. Y todo eso se
traslada en parte a la música de este álbum. Feedback ruidoso a raudales,
torbellinos de salvajes tambores, un bajo pesadísimo como jamás se había
escuchado antes y acordes brutales sacados hasta en las baladas más hermosas
(Imposible imaginar a los Beatles de esa época empezar una balada como los Who
empiezan The Kids Are Alright). Para la época todo esto era bastante
osado, y si hoy en día el disco no suena un ápice pasado de moda es porque las
canciones son,
en su mayor parte, una mejor que la otra,
demostrando que desde el mismo comienzo Pete Townshend era un compositor de
excepción.
Es curioso,
también vale aclarar, que un álbum tan
legendario por ser “punk” y “pesado” y
“repleto de feedback” tenga tantas melodías sublimes y coros ultra-pegadizos. Y
es porque un genio como Pete no se conformaba con hacerse el rebelde y escribir
letras provocativas: también sabía cómo poner en el trablero una impecable
melodía... y cada una de sus composiciones en este álbum tiene algo memorable y
melodioso, aún las canciones que no han quedado como clásicos.
Los dos covers de James
Brown, I Don’t Mind y Please Please Please son seguramente lo más
débil del álbum pero tampoco me parecen tan desastrozos como algunos dicen. No
suenan muy exitantes porque no se comparan con las melodías fenomenales de los
orginiales y la banda no sabe darles mucha convicción (la performance de Roger
es particularmente chapucera), pero más allá de eso se pueden escuchar
y si bien no rivalizan con los Rolling Stones en este campo, por lo menos sí
superan a los tempranos Kinks.
Mediocres
son estos covers, pero no insoportables.
Ahora bien, los originales de Pete ¡Fantásticos!
Geniales del primero al último. Está, por supuesto, la ubicua My Generation,
que aún después de todos los hits que el grupo produjo más adelante sigue
siendo su canción más emblemática. Se trata de un verdadero himno
rebelde para la
generación joven de ese entonces, cargado de letras venenosas, acordes feroces
y todo ese tipo de cosas.
Ni los Beatles ni los Stones habían logrado (si es que lo intentaron) hacer
emerger con furia este sentimiento oscuro y anárquico. La primera vez que la
escuché dije “Waw! Esto sí que rockea!”. De hecho, es difícil escuchar algo tan
rockero y brutal en 1965: ese bajo de Entwistle ultra-heavy (quien además se
manda un solo de antología), esos feedbacks primitivos y brutales lanzados por
Pete, la voz enojadísima de Roger tartamudeando permanentemente, esos
inolvidables coritos de “talkin’ ‘bout my generation”... todo contribuyó a hacer
de este número algo realmente revolucionario y es comprensible que se haya
transformado para siempre en
la carta de presentación
de The Who. Aún cuando esta lejos de ser su mejor
pieza de música, My Generation sigue transmitiendo una energía, una ira
y una excitación tal que se garantizó la eternidad.
Así y todo no se trata de mi
canción favorita del álbum, quizá debido a que su
producción disfuncional le quita un poco de vena. No, ese honor va a la maravillosa The Kids Are
Alright, otro enorme clásico con una melodía sencillamente ESPECTACULAR
que de alguna manera recuerda a los Beatles (aunque en comparación, las pistas rítmicas
de las canciones de los Beatles parecen canciones de cuna). La letra, que
celebra la camaradería y fidelidad del grupo de amigos, es una verdadera
delicia y otro brutal manifiesto de la generación joven
de su época. “Todo me importa un
huevo, lo único verdadero que tengo son mis amigos”. Interesante... yo no se
porque no se ha convertido en la canción oficial del día del amigo o algo así...
ah! sí se... nadie conoce a los Who en Argentina. Una vergüenza.
My Generation y The Kids Are Alright son LOS clásicos del álbum. Es admirable como ya de entrada los Who fueron capaces de entregar TAMAÑAS canciones (a las cuales hay que sumar los contemporáneos singles I Can’t Explain y Anyway, Anyhow, Anywhere) mientras gente como los Beatles apenas habían podido con Please Please Me y Love Me Do. No es que no me gusten esas canciones, pero la diferencia de calidad a favor del narigón es innegable. Y ojo que el álbum tiene más canciones y todas son bárbaras. La beatlesca It’s Not True cuenta con una de las letras más disparatadas que escuché en mi vida (con referencias a Bagdad incluídas) y otro estribillo más pegajoso que la crema pastelera derretida. Increíble canción, una de mis favoritas. Out In The Street abre el álbum decentemente con una intro clásica alquilada (leáse robada) de Anyway, Anyhow, Anywhere y un ritmo inolvidable. Aún mejor es la ESTUPENDA The Good’s Gone y su fantástica atmósfera oscura que me recuerda un poco a los Byrds y una increíble melodía de guitarra que también me recuerda a los Byrds. También está A Legal Matter, que básicamente es un semi-plagio de The Last Time de los Stones (Que incluso comienza con la frase “I told you...”) solo que con un riff totalmente original y OTRO estribillo irresistible.
Hay tantos highligts que me canso... pero los quiero mencionar
porque realmente ME ENCANTAN. ¿Qué decir de La La La Lies? Sí,
cualquiera diría que es relleno, pero qué importa cuando podemos tener una
melodía vocal tan hermosa y divertida a la vez. Increíble. También está The
Ox, un instrumental furioso y sacadísimo donde Entwistle suelta las líneas
de bajo más frenéticas que se hayan escuchado hasta la fecha mientras Moon se
vuelve COMPLETAMENTE LOCO con la batería y Pete se la pasa tirando peligrosos
feedbacks que amenazan con devorarte el alma. Y como trasfondo, un pianito de
cabaret velocísimo. Es básicamente blues, pero tocado con tanta furia y
distorsión que entiendo más o menos porqué le llaman “punk” a esta música.
De los originales de Pete las que menos me atrapan son Much Too Much y Instant
Party (Circles), pero solo porque sus melodías son LEVEMENTE menos
memorables. El estribillo de Much To Much es fantástico, y también me
gusta la atmósfera levemente psicodélica de Instant Party, donde el
corno francés de John (¡Este tipo toca EL CORNO FRANCES!) más la melodía
somnolienta contribuyen a crear una atmosféra especial.
¡Qué álbum debut! Después sería superado por otros álbumes debuts aún más contundentes (Hendrix, Zeppelin, King Crimson, etc.) pero para un grupo de la invasión británica esto es sencillamente fenomenal y hasta revolucionario. Canciones con energía de sobra, belleza por kilo, diversión a mansalva y sentimiento al por mayor. ¿Qué más se puede pedir? ¿Qué la producción sea impecable? Y bueno... es un álbum repleto de distorsión y tambores que se vuelven locos... está claro que la producción no es la mejor... ¿Qué no tenga un solo tema de relleno? Podría haber sido: si se hubieran eliminado los innecesarios covers e incluido los dos singles del momento I Can't Explain y Anyway, Anyhow, Anywhere, pues esto hubiera sido un 9+ clavado. Aún así como está, creo que es un álbum escencial no solo en la discografía de los Who; ninguna colección de rock and roll más o menos respetable puede darse el lujo de no incluir My Generation y The Kids Are Alright, dos clásicos absolutos de la década, ambos en este tímido y retraido (JA!) primer intento de un grupo que hará historia.
Aclaración. Hace poco salió una edición definitiva de este álbum que incluye un CD adicional con varios singles y canciones raras del momento. Se los recomiendo fervientemente, aunque yo no lo tengo. (Si alguno me lo quiere regalar, yo no tengo nada que objetar).
Sección COMENTARIOS DE LECTORES sobre THE WHO SINGS MY GENERATION!

"You are forgiven"
1) Run Run Run; 2) Boris The Spider; 3) I Need You; 4) Whiskey Man; 5) Heatwave; 6) Cobwebs And Strange; 7) Don't Look Away; 8) See My Way; 9) So Sad About Us; 10) A Quick One While He's Away.
BONUS: 11) Batman; 12) Bucket T; 13) Barbara-Ann; 14) Disguises; 15) Doctor Doctor; 16) I've Been Away; 17) In The City; 18) Happy Jack (acoustic version); 19) Man With The Money; 20) My Generation/Land Of Hope And Glory.
mejor canción: Boris the spider
Algo pasó. Digo, algo pasó
para que luego de un álbum tan revolucionario y prometedor como The Who
Sings My Generation la banda tenga que venirnos con esta cosa blanda e
irrisoria que no es siquiera un pálido reflejo del trabajo anterior. Bueno,
quizá llamarlo “cosa blanda e irrisoria” sea un tanto duro, pero entonces
no se bien cómo llamarlo. Las canciones de A Quick One no son en
realidad malas ni horribles (salvo deshonrosas excepciones), pero no hay un solo
clásico verdadero, las melodías son flojas y en su mayoría dan una inevitable
sensación de intrascendencia y liviandad. Los temas no tienen peso: van por aquí
y por allá con sus lindas
cositas sin provocar ni mucho daño, ni mucho
placer, ni mucho nada. Totalmente aséptico. Lo cual resulta sumamente
frustrante luego de un álbum como The Who My Generation, repleto de
energía revolucionaria, bríos juveniles y exuberancia melódica. En comparación,
A Quick One suena como una serie de viñetas curiosas y novedosas que
pueden agradar mientras suenan en nuestros estéreos pero que en definitiva no
llegan a ningún lado.
Algo pasó. Lo que pasó fue
que en esas épocas el único compositor de los Who era Pete. Por algún motivo
el manager del grupo quiso que los demás tambien contribuyeran canciones para
el nuevo LP, adelantándoles a los cuatro una buena suma de dinero. No termino
de entender cuál fue el motivo que le llevó a aplicar semejante política,
pero los resultados están a la vista. La calidad del álbum se resintió
notoriamente. Para empezar, Pete no parece estar en su mejor forma y esta vez no
es capaz de aportar un verdadero clásico. Mientras tanto, a Roger y Keith
apenas les alcanza con un par de números chapuceros. John Entwistle es el único
que sale bien parado gracias a sus dos excelentes canciones (Boris The Spider
y Whiskey Man), pero al mismo tiempo demuestra que su radio creativo
se limita casi exclusivamente a esos números curiosos y humorísticos que
tratan sobre cosas raras con melodías pegajosas. Aunque pensándolo bien no
tengo ningún problema con eso: amo las cosas raras con melodías pegajosas.
Aún así no está todo
perdido. Como dije antes, ninguna de estas canciones es una aberración que
implique vómitos y nauseas. De hecho, son en su mayoría agradables al oído,
en ocasiones sumamente divertidas, y el factor de que sean los Who los que están
tocando garantiza algunas cositas rescatables aquí y allá que en definitiva le
otorgan al álbum un bajo siete. Y tampoco se les puede acusar de falta de
inventiva: A Quick One While He’s Away es seguramente la primera forma
de “ópera rock” que haya aparecido jamás y es el preámbulo para las
grandes cosas por venir; Cowebs And Strange es experimental y arriesgada;
Boris The Spider es algo como nunca se escuchó antes ni después. Es
decir, a pesar de lo dolorosamente LIVIANO que suena el álbum, las pequeñas
ideas y chispas de creatividad aparecen. Nunca logran incendiar el bosque, pero
las chispas están.
Hay un puñado de temas más
o menos normales que suenan similares a los de Sings My Generation. La
primera, Run, Run, Run, no es en rigor nada demasiado especial,
pero suena SUMAMENTE adictiva: me encanta el gran efecto que se logra con todos
los intrumentos creando un caos sonoro en monoaural solo las voces cantando
“Run, run, run” en estéreo. El resultado es un ritmo trepidante y repleto
de adenalina... esos “Run, run, run” tienen más chispa y cadencia que
cualquier otra cosa del álbum. También está Heatwave, un cover de la
onda de I Don’t Mind y Please
Please Please, solo que mucho más
decente. La mayoría de los oyentes parece odiarla, pero a mí la melodía vocal
me resulta atractiva. Además de Run
Run Run Pete contribuye un par de
cancioncillas pop: Don’t Look
Away es medianamente atractiva
mientras suena, sobre todo por la retorcida y nada trivial melodía vocal, pero
a la larga no hay nada muy memorable en ella. Imposible tararearla; simplemente
se volatiliza apenas termina. So
Sad About Us es un poco mejor: al
principio me sonaba como una balada un tanto desaliñada (sin contar la intro
dolorosamente recordatoria de I’ll
Feel A Whole Lot Better de los
Byrds) pero realmente me gusta el estribillo, con esas líneas de guitarra
saltarinas e irresistibles.
Discreto
lo de Pete. Esta vez los puntos fuertes de A Quick One están en manos de
John Entwistle, aunque no sean más que oscuras viñetas humorísticas. En Boris The
Spider John
escarba en su fobia a las arañas y escribe sobre Boris, un pequeño arácnido
de patas peludas que el bajista sorprende trepando por su pared y eventualmente
decide aplastarlo con un libro. Grotesca historia para una canción ¿Verdad?
Musicalmente sin embargo es un triunfo absoluto: una línea de bajo inolvidable
(es la línea de bajo más heavy, distorisionada y retumbante que hayan
escuchado mis oídos), una melodía vocal clásica y una serie de vocecillas
raras entonadas por John garantizan una escucha poderosa y sumamente graciosa a
la vez. Whiskey
Man no
es tan distintiva, pero la melodía vocal es buena y la historia sobre un amigo
llamado “Whiskey Man” es una verdadera ganga: me resulta particularmente
ocurrente que el cantante lamente que no haya espacio para su amigo (el whisky
ni más ni menos) en la habitación del hospital donde lo internaron por un coma
alcohólico.
Keith
Moon también aporta sus numerillos curiosos. Cowebs And Strange empieza con una
melodía tocada chapuceramente con ¿Un tonete? para que después entren como
una tromba los demás instrumentos, creando la más disparatada nube de música
circense y cacofonías extrañas. Esto podría ser una cosa espantosa, pero hete
aquí que la melodía principal es extraordinariamente pegadiza. Le faltaría un
buen riff de Pete como el que tenía The Ox para ser otro redondo número psicótico y
fumado. La otra canción de Keith empieza a entrar en el terreno de lo
insustancial: I Need You, además de tener la batería excesivamente alta,
no otorga una gran melodía para atesorar en la memoria, aún sin ser nada
horrendo. Lo que sí se acerca bastante a “horrendo” es See My Way, una de las tres
canciones que Daltrey firmó para los Who en toda su vida. No es que sea
horrenda, sino que la melodía es IDIOTA, y la letra, para no desentonar, es
DOBLEMENTE IDIOTA. ¡Por Dios! ¿Cómo hacés con una canción que empieza con
las líneas “BADÁ, BADÁ, BADÁ, BADÁ...” (Me hace acordar a los gritos de
Pedro Picapiedras) y cuya letra dice “Some way, some day, I’ll find a way to
make you see my way”? No hay chances; evidentemente Roger debía mantenerse
alejado de la pluma y el papel.
Sin
embargo, la canción más importante de este LP es la que le da nombre, la mini
ópera A Quick One While He’s Away
de Townshend. Está claro que en 1966 el formato es algo
completamente nuevo y especial. Pequeños retazos de melodías, todas distintas,
todas atractivas, pegadas y contando una historia. Hoy en día la suite
construida en base a varias melodías distintas es moneda corriente, y fue
explotada intensivamente por casi todas las grandes bandas de la historia. Los
Beatles hicieron A Day In The Life, Happiness
Is A Warm Gun y
la cara B de Abbey Road; los Doors hicieron The Soft Parade, Crosby, Stills
Nash And Young hicieron
Suite Judy Blue Eyes… y ni hablar de los grupos de rock progresivo.
Pero creo que la primera manifestación de este tipo de composición es esta
curiosa canción de Townshend... que además narra un cuento, algo sobre una
mujer que en la ausencia de su marido se acuesta con un camionero y termina
siendo perdonada. O sea, no solo aporta ese concepto de suite, sino que esta
composición también inaugura la ópera rock, que más adelante el mismo Pete
llevaría a su máxima expresión en Tommy y Quadrophenia. La canción en sí
es medianamente interesante y las melodías tienen potencial, pero en ningún
momento parece tomar temperatura, debido a que los arreglos suenan apurados,
desganados y huecos. En vivo, les aclaro, la historia ES TOTALMENTE DISTINTA,
pero para eso hay que esperar hasta Live At Leeds.
La
edición remasterizada de A Quick One incluye una nutrida selección de canciones
bonus y rarezas, incluidos los oscurísimos lados B In The City, I’ve Been Away y Doctor
Doctor,
las tres de John Entwistle. De las tres mi preferida es Doctor
Doctor,
que si bien está cantada en un falsette histérico un tanto excesivo, tiene un
bajo demoledor y una melodía muy creativa. Otras rarezas interesantes incluyen
las parodias de los Beach Boys Bucket T y Barbara Ann que, sobre todo la
segunda, sorpredenden por sus pulidas armonías vocales.
No
es un mal álbum, pero The Who demostraría que está para muchísimo, muchísimo
más y más allá de esas perlitas interesantes que podemos encontrar dispersas,
A Quick
One sería
el peor álbum de los Who por muchísimo tiempo.
Envíame tus comentarios sobre A QUICK ONE!

"What's for tea darling?"
1) Armenia City In The Sky; 2) Heinz Baked Beans; 3) Mary Anne With The Shaky Hand; 4) Odorono; 5) Tattoo; 6) Our Love Was; 7) I Can See For Miles; 8) I Can't Reach You; 9) Medac; 10) Relax; 11) Silas Stingy; 12) Sunrise; 13) Rael
BONUS: 14) Rael 2; 15) Glittering Girl; 16) Melancholia; 17) Someone's Coming; 18) Jaguar; 19) Early Morning Cold Taxi; 20) Hall Of The Mountain King; 21) Girl's Eyes; 22) Mary Anne With The Shaky Hand (alternate version).
mejor canción: I can see for miles
En el fantástico año de
1967 se publicó una avalancha de álbumes geniales e importantísimos, tales
como Sgt. Pepper’s, Are You Experienced?, The Piper At The
Gates Of Down, The Doors, Strange Days, The Velvet
Underground And Nico, Disraeli Gears, Their Satanic Majesties
Request, Surrealistic Pillow, Younger Than Yesterday, etc.
Entre toda esta inolvidable elite
de grandes álbumes, The Who Sell Out es muy frecuentemente olvidado por
casi todos. Es el “gran olvidado” de 1967. Esto es medianamente
comprensible, ya que seguramente Sell Out no
es tan arriesgado, ni rompe tantos esquemas, ni empuja tantos límites como
todos esos LPs fundamentales: digamos, Sell
Out no estaba realmente involucrado en la vanguardia musical de la época.
Sin embargo, en cuanto a calidad se refiere, creo que el tercer álbum de los
Who tiene un lugar innegable entre los grandes clásicos de 1967 y con su
publicación la banda de Pete Townshend comienza con una seguidilla de álbumes
inmaculados y gloriosos que los convertiría en uno de los actos más
importantes de todos los tiempos.
Sell Out es puro pop, de ahí el título irónico que sugiere
que los Who “se vendieron”. Pero no se vendieron nada: este álbum
constituye el absoluto pico de los Who como banda de pop/rock y es uno de los
bastiones imprescindibles del pop de los 60. Sell Out es un viaje fantástico y bizarro repleto de melodías
espectaculares, imaginación que vuela altísimo, un toque de experimentación
loca y psicodelia (En 1967, siempre tiene que haber), humor al por mayor y una
diversidad pasmosa que asombrará a cualquier oyente. ¡Y la tapa! Jua jua jua.
Hablando
de experimentación loca y humor al por mayor, en esta ocasión Pete ideó una
especie de “concepto” mediante el cual el oyente tiene la ilusión de estar
escuchando una estación de radio pirata (En este caso Radio
London)
en donde las canciones se suceden sin pausas de sonido, ligadas por pequeños
jingles publicitarios y cortinas radiales grabadas por la misma banda. Más o
menos hacia el final del álbum el concepto como que desaparece, pero en general
la cosa funciona de maravilla: las propagandas falsas le agregan un toque
delirante sumamente entretenido, al punto que no puedo imaginar el álbum sin
ellas. Y si sumamos las canciones mismas, brillantes gemas pop una detrás de la
otra, tenemos una experiencia musical extremadamente entretenida y distinta de
cualquier otra. Es uno de mis álbumes favoritos, sin lugar a dudas.
Basta
solamente escuchar cómo empieza Sell Out para darnos cuenta que estamos ante un viaje
excitante y repleto de sorpresas. Luego de que una voz procesada vaya enumerando
los siete días de la semana, aparece la brillante apertura Armenia
City In The Sky elevándose desde las profundidades en majesuoso
vuelo. El oscuro riff quasi-psicodélico siempre me vuela la cabeza con esos
bajos bien potentes y esa trompeta abrasiva... ¡Una trompeta! La pista vocal,
cantada por ¿Keith
Moon? con una voz de nene, es genio puro y simple, sobre todo en
el arrasador estribillo “Aaaaaaaaaarmenia, city in the skyyyyyyyyyyyyyyy” ¡WOW!
¡Qué forma imponente de abrir un álbum! Y esto recién empieza: Luego del
divertido intermezzo Heinz Baked Beans, en la que John
canta una publicidad sobre semillas horneadas para el té, pasamos a la magnífica
balada acústica Mary Anne With The Shaky Hand, donde una melodía
irresistible y una pista acústica totalmente brillante son el vehículo ideal
para hablar sobre ¡Masturbación asistida! (¿Cómo digo Hand job en
castellano?). Claro, todo convenientemente sugerido; no hay nada indecoroso en
la letra, aunque frases como “What they’ve done to her man / Those shaky
hands” como que no plantean muchas dudas ¿No? Luego pasamos directamente a
otro intermezzo publicitario: esta vez se trata de la irresistible Odorono, donde Pete canta
sobre una chica que pierde al hombre de sus sueños por no usar el desodorante
correcto. Sí, es todo una gran tontería, pero apuesto que esa melodía de
guitarra quedará girando en tu cabeza hasta el fin de tu día (De TU DÍA, no
de TUS DIAS eh?). ¡Ah y me olvidaba de los jingles! Estos aparecen
permanentemente entre canción y canción. Después de Odorono, por ejemplo, hay
uno absolutamente irresistible donde una muchachita canta “It’s smooooooth,
sailing with the highly succesful sound of wonderful Radio London” Jajaja, ¡Y
con toda esa musiquita de los años 20 de fondo! Espectacular. Y enseguida
caemos en otra mini obra maestra con Tattoo, con una melodía vocal nada trivial y una intro de guitarra acústica
sencillamente escalofriante. Mediante una transición GLORIOSA (“Go to
the church of your heaaaaaaaaaaart”) Pasamos a la exigua balada Our Love
Was,
que empieza con OTRA línea de guitarra espectacular para volarnos la cabeza. Debo confesar que en esta
canción las vocales de Pete se tornan un poco molestas para mis oídos, pero no
deja de ser pura gloria pop, sobre todo con esos “Love, love, love, love,
love” repetidos en medio del tema. ¡Ah! Y no olvidar el breve solo de
guitarra hendrixiano que Pete se manda antes de cantar la estrofa final.
La
que no es pura gloria pop es I Can See For Miles. Esto es PURA
GLORIA y punto. Me faltan las palabras para describir a esta INCREIBLE canción
de rock psicodélico. El riff ANORMAL nos hace saltar de la silla con todo ese
feedback amenazante y esos ataques eléctricos de Pete. La batería de Moon es
cosa de otro planeta, tocando un ritmo heterodoxo y sacado y la voz de Roger
suena implacable, dejando translucir con sutileza una RABIA ASESINA
espectacular. Pero lo mejor son las armonías vocales: son tan complejas e
indescifrables que resulta casi imposible tararear la melodía. I Can See
For Miles es
psicodelia pesada en su mejor expresión; esto es lo que The Piper
At The Gates Of Down de Pink Floyd intentó pero jamás logró. Con I Can
Reach You tenemos
otro brillante y liviano número pop cuyo mejor atributo esa sorprendente parte
armónica de “I can't
reach / Tryin' to get on you / See, feel or hear from you”.
Aquí
el álbum empieza a ser UN POQUITO menos contundente y por eso muchos oyentes
descartan duramente la segunda mitad. Pamplinas... las canciones no serán TAN
buenas como en la primera parte, pero siempre valen la pena. Medac es
otro numerito de comedia como Heinz Baked Beans y Odorono; suena
curiosamente como algo compuesto y cantado por Syd Barret. Es la canción más
floja del álbum, pero no lo arruina ni nada parecido ya que suena realmente
como un jingle de propaganda de cremas antiacné. Relax, una de las
canciones con menos consenso de Sell Out es excelente rock and roll, que
nos dispara con otro riff adictivo, una melodía argadable y una potente atmósfera
psicodélica realzada por un órgano y varios trucos eléctricos de Pete en la
excelente sección instrumental del medio. La canción de Entwistle Silas
Stingy también suele ser una de las menos reverenciadas del álbum. Es
comprensible, ya que no tiene tanto agarre rockero o melódico como el resto de
los temas, pero a mí me gusta... no me vuelve loco, pero me resulta bastante
hipnótica y mágica, sobre todo por el juguetón estribillo “Money, money,
money bags” y el fenomenal organito que acompaña la música. También me
encanta Sunrise, un número muy atmosférico agraciado por una
extraordinaria guitarra acústica de Townshend y una melodía extraña pero
sumamente relajante. La canción tiene ese espíritu intocable que da la sensación
de que el álbum llega a un final reflexivo y melancólico. Es hermosa; puede
que se tarde en acostumbrarse a ella, pero es hermosa. Sin embargo ese no es el
final: todavía falta Rael, la segunda mini-opera concebida por Pete. Es
entretenida y parece mucho más fumada y experimental que el intento previo A
Quick One While He’s Away, pero al mismo tiempo suena bastante desaliñada
en comparación al resto del álbum. No tengo mucha idea sobre lo que dice la
historia, algo que tiene que ver con barcos y capitanes. Las melodías son
raras, como la mayoría de las melodías del álbum, pero eventualmente se pegan
a tu oreja con las escuchas repetidas. Prestar atención a los riffs de la última
sección. Si escuchaste Tommy esto te va a sonar bastante familiar. Ahora
sabemos de dónde viene Sparks realmente...
Pero
esto no es todo. Si compran la edición remasterizada se van a encontrar con ¡DIEZ!
bonus tracks. ¡DIEZ! Ok, todos juntos no llegan a las alturas del Sell Out original,
pero las canciones individuales son sorpresivamente fuertes, están más o menos
en el estilo del álbum y cualquiera de ellas podría haber entrado en él. Es más...
si a Pete se le hubiera ocurrido incluirlas a todas para un álbum doble pues...
¡Voilá! Los Who hubieran hecho su White Album un año antes que los
Beatles. Son temas realmente copados; mis
favoritas son: Glittering Girl, con una buenísima melodía vocal cantada
por Pete y un gran riff eléctrico; Girl’s Eyes, seguramente la mejor
composición de Keith Moon en existencia, con una melodía pop inesperadamente
genial; Early Morning Cold Taxi, la segunda composición de Daltrey, años
luz mejor que See My Way, con ese gancho fenomenal de “Here I am
again” patinando en mi cabeza cada vez que la escucho; Melancholia, una
oscura balada rockera con espectaculares tintes de flamenco español en la melodía
y Jaguar, con feroces feedbacks por todos lados. También está la
sorprendente versión de The Hall Of The Mountain King del compositor clásico
Grieg, que es lo más psicodélico que el grupo haya hecho; incluso tiene esos
extravagantes CH-CH que escuchamos en el debut de Pink Floyd. El oscuro lado B Someone’s
Coming no está tan bueno, pero Glow Girl es otra gran melodía, que
denuncia que Pete tenía planes radicalmente distintos para su personaje Tommy.
En fin, no me la voy a pasar hablando de todos los bonus tracks (Aunque en realidad mencioné casi todos); basta decir que su inclusión hacen de este CD una experiencia aún más rica y diversa que ningún fan del pop de los 60 puede perderse. Uno de los mejores álbumes de los Who y, por lo tanto, uno de los mejores de la historia.
Sección COMENTARIOS DE LECTORES sobre THE WHO SELL OUT!

"Sickness will surely take the mind where minds don't usually go"
1) Overture; 2) It's A Boy; 3) 1921; 4) Amazing Journey; 5) Sparks; 6) Eyesight To The Blind; 7) Christmas; 8) Cousin Kevin; 9) The Acid Queen; 10) Underture; 11) Do You Think It's Alright; 12) Fiddle About; 13) Pinball Wizard; 14) There's A Doctor; 15) Go To The Mirror; 16) Tommy Can You Hear Me; 17) Smash The Mirror; 18) Sensation; 19) Miracle Cure; 20) Sally Simpson; 21) I'm Free; 22) Welcome; 23) Tommy's Holiday Camp; 24) We're Not Gonna Take It.
mejor canción: We're not gonna take it
La
primera ópera rock. Bueno, no exactamente: en realidad hay una ópera que
antecede a Tommy en ese sentido, un álbum relativamente oscuro de The
Pretty Things llamado S.F. Sorrow donde se cuenta la historia de una
joven niña que no sé qué corno le pasaba. También podemos argumentar que el
mismo Towshend había anticipado la fórmula de Tommy con
las mini-suites de A Quick One y Rael. Ok de acuerdo, no será LA
PRIMERA, pero sin lugar a dudas es la más importante. En todo sentido. Para
empezar, antes de Tommy los Who eran una banda más o menos conocida a
ambos lados del Atlántico pero cuyo nivel de popularidad era incomparable al de
otros gigantes del momento como los Beatles o los Stones. Tommy representó
una ruptura absoluta; los consagró como mega-estrellas en los Estados Unidos y
alcanzó un nivel de popularidad tal que el propio álbum ensombreció la figura
del grupo; nadie sabía bien de qué grupo de rock se trataba, ah no, pero el álbum
vendía como rosquillas. Pero no solo en ventas se traducen sus méritos: también
fue un disco terriblemente influyente y revolucionario, más que un álbum un
verdadero fenómeno musical. La ambiciosa idea de que
un álbum a su vez contara una historia, trasladando el concepto de una ópera
clásica al formato del rock, significó un avance relevante para el género
como nueva forma de arte. Es algo más que el típico álbum conceptual, donde
los temas están relacionados por una temática o una ideología en común,
ahora hay una historia que las canciones van contando como capítulos o
episodios. S.F. Sorrow lo hizo antes, sí cómo no, pero no se puede
comparar aquel rudimentario ensayo experimental con este monumental y faraónico
proyecto de Pete. Tommy es LA opera rock por antonomasia. Igualmente, por
más revolucionaria e influyente que fuera, la apuesta se demostraría
redituable solo en manos de ciertos elegidos... solo Quadrophenia de los
mismos Who, The Wall de Pink Floyd y The Lamb Lies Down On
Broadway de Genesis han tenido la osadía de reinventar el esquema de
Tommy y lograr más o menos sus objetivos. Si alguno se imagina, por
ejemplo, cómo sería una ópera rock de los Stones, recibo ideas.
Pero, para qué estoy contando todo esto si seguramente ya lo sabe todo el mundo. Lo importante es lo siguiente: Tommy es la opera rock por antonomasia, lisa y llanamente porque es LA MEJOR. Es cierto, en los últimos años se ha puesto bastante de moda pegarle con algún palo, ya sea descartándolo como un montón de basura pretenciosa y pseudomística, o bien negando su status de clásico absoluto a través de argumentos como que tiene mucho relleno, que la historia apesta y que la música no tiene nada de extraordinario. Pues yo les digo: tengan por bien alejarse de esos prejuicios: Tommy es demasiado especial, demasiado distinto y no hay que abordarlo jamás como se abordaría cualquier otro álbum. Ahí está el secreto. Si lo tratás como un CD convencional está claro que tiene sus fallas. Pero tomado como lo que es y pretende ser, o sea una ópera rock (¡Qué va, es una COMEDIA MUSICAL!) no nos queda otra que admitir que se trata de uno de los mejores álbumes de rock de la historia y, en mi caso, reconocerlo como el mejor disco jamás grabado por The Who. Como ocurre con los grupos legendarios en serio, no es sencillo elegir el mejor álbum, pero al analizar las fallas y méritos de cada álbum, Tommy queda primero en la lista. Al menos en MI lista.
Analicemos hasta qué punto las críticas a Tommy son acertadas. En primer lugar, vamos al argumento. El Capitán Walker parte a la guerra dejando a su mujer embarazada de Tommy. Lamentablemente Walker nunca vuelve a casa y se lo da por muerto en combate (Overture). La viuda, sola y con una criatura recién nacida (It’s A Boy), se junta con un pobre diablo para empezar una nueva vida. Ahora bien, unos años después el Capitán Walker (¡Estaba vivo!) aparece de improviso en casa de Tommy y al ver a la esposa con otro hombre se enfurece y mata al pobre diablo (¡Qué mal!). El joven Tommy Walker accidentalmente presencia el asesinato y sus padres le meten en la cabeza que no vio ni escuchó nada y que no le diga una palabra a nadie (1921). A partir de entonces nuestro héroe cae en un estado de autismo en el cual pierde el habla, la vista y la escucha, sumergiéndose en su propio mundo de sueños y fantasías (Amazing Journey). Lo único que SI puede ver es su imagen en el espejo, frente al cual se la pasa día y noche. Preocupados, sus buenos padres recurren a cualquier cosa para sacarlo de su sopor (The Acid Queen; There’s A Doctor), pero todo es inútil; mientras tanto el chico va creciendo y desarrolla una increíble habilidad con el pinball (Pinball Wizard) para asombro de amigos y conocidos. Un buen día la pobre madre se vuelve loca tratando de despertar a Tommy (Go To The Mirror) y decide romper el espejo en pedazos (Smash The Mirror) Oh maravilla! El chico recupera de golpe las facultades perdidas. La noticia de la milagrosa cura se esparce rápidamente por la ciudad (Sensation) y nuestro amigo Tommy se convierte en una especie de nuevo Mesías, con seguidores devotos y todo. El furor que genera no tiene límites, y Tommy, tomando su nuevo papel muy en serio, organiza un gran campamento con los fans para predicar sus enseñanzas (Tommy’s Holiday Camp). Sin embargo tiene planes un tanto demagogos y autoritarios, por lo que sus desilusionados seguidores lo abandonan (We’re Not Gonna Take It) y el pobrecito Tommy vuelve a caer en su estado de autismo. The end.
Ok, acepto, la historia ES ESTUPIDA, más que nada hacia el final con todo ese asuntillo del pinball, los campamentos de scouts y los seguidores decepcionados. Todo el mundo se va a quedar con eso, con que la historia es una reverenda porquería. Pero yo pienso: ¿Estamos hablando de una novela de Wells? NO, estamos hablando de una maldita COMEDIA MUSICAL ¿Y qué es una comedia musical sin una buena historia estúpida, inverosímil, exagerada y cursi para contar? Para una comedia musical, el argumento de Tommy es absolutamente fantástico: no es nada particularmente profundo o conmovedor, pero tiene todos los elementos argumentales retorcidos que hacen a un buen musical de Broadway, sobre todo en el cliché del bicho feo que se transforma en sensación avasalladora. Así que sí... es una historia boba, y entiendo que para más de uno la cosa arruine el álbum. Pero en el fondo es todo una cuestión de género... SE SUPONE que tiene que ser boba. Claaaaaro, no hay que esperar la gran historia con la gran verdad de la vida. Es la estúpida historia del estúpido de Tommy y está bien que así sea.
Y además... ¿Qué problema nos vamos a hacer con una historia de cuarta cuando la música es COMPLETA y ABSOLUTAMENTE maravillosa? Eh? Ahí está la carne del disco ¡En la música! Quienes descartan a Tommy como un abuso pretencioso y perimido (los hay, y muchos) no se han sentado realmente a escuchar la música. Y no me vengan con que el disco está lleno de canciones cortas y tontas que no hacen otra cosa que ocupar espacio y quitar fluidez. En primer lugar, TODAS estas pequeñas viñetas como There’s A Doctor, Miracle Cure, Cousin Kevin, Tommy Can You Hear Me etc. son pegadizas y melódicas, es decir, no hay nada horrible que tengamos que soportar. En segundo lugar, Tommy no es un álbum para andar juzgando canción por canción como se hace tradicionalmente. Para mí está claro que, como en toda ópera rock que se precie de tal, siempre va a haber piezas centrales (como Pinball Wizard o Go To The Mirror) y pequeñas viñetas de transición que tomadas aisladamente son intrascendentes, pero enmarcadas con el resto del álbum cobran sentido. No vayamos a cometer la estupidez de condenar a Tommy por todas estas cancioncillas. Nada de eso. Antes que una colección de canciones, es preferible ver al álbum como una colección de hermosas melodías, distintos leitmotivs y maravillosos riffs de Pete que van floreciendo, nadando en el espacio, apareciendo y desapareciendo en las diferentes canciones de la forma más original y emotiva. Si te gusta el rock, si te gusta la guitarra de rock, Tommy es para vos. Porque la denominación “ópera” responde tan solo a un problema estructural; en rigor la música es excelente y no-pretencioso rock and roll, con riffs de la gran puta en todas partes y con la seguidilla de melodías y armonías vocales más asombrosa que podamos pedir. Y, contrariamente a lo que sucederá en siguientes álbumes, los arreglos son sobrios y simples: muchas guitarras acústicas, toques de piano y órgano de fondo para embellecer un poco, el bajo excelente de John y los riffs de Pete. No mucho más. O sea, que la música no solo es sublime sino que también es fácil de digerir y gustar. El resultado es una vivencia musical extraordinaria, que tiene una mística intangible... un aura, algo especial que uno siente sin saber bien de dónde sale. Escuchar Tommy con las luces apagadas y a buen volumen es una experiencia única en el mundo del rock. La emoción, la magia, la mística que se palpa en cada acorde es algo que para mí no tiene precio y de veras que no encuentro ningún defecto importante como para no ponerle un redondo diez.
¿Por dónde empezar con semejante seguidilla de canciones? El número más conocido es Pinball Wizard, donde The Who demuestra que más allá de todo el asunto de la ópera en ningún momento se habló de dejar de rockear. La intro acústica es clásica y el riff principal, inteligentemente situado después del primer verso, me vuela la cabeza cada vez que lo oigo. Sin dudas que el elemento del pinball es lo más traido de los pelos que tiene la trama, ya que no tiene sentido alguno que un tipo ciego y sordo sea un maestro, jugando “por olfato”, en un juego que requiere agudeza con el oído y la vista. Todo tiene su explicación: Pete incluyó el elemento del pinball a último momento para complacer a un influyente crítico de rock fanático de este jueguito ridículo, para lo cual tuvo que componer a las apuradas esta canción. Perdonemos esta discutible maniobra porque Pinball Wizard es una enorme canción, todo lo gastada que quieran. Pero los puntos altos aparecen por todas partes: Christmas, que trata el tema de la religiosidad de Tommy, tiene una melodía vocal avasalladora y exuberante como pocas, además de la primera aparición del famosísimo subtema See Me Feel Me, una plegaria extática y conmovedora del Tommy autista que aparece en tres canciones distintas. También está la espectacular balada 1921, cuya principal atracción es un juego de voces impresionante en el estribillo. La rockera y dramática Go To The Mirror contiene una de las mejores melodías vocales de todo el álbum y la primera aparición de la antémica Listening To You, el otro gran leitmotiv del disco. Aún mejor resulta I’m Free, con otro riff excelente de Pete. ¿De dónde diablos los saca? Digo, porque I’m free es uno de los últimos temas de Tommy y aún así logra sacar de la galera este riff totalmente nuevo, cuando en realidad ya esperaba una repetición del tema de Sparks.
Y queda mucho más: está la mística Amazing Journey donde Roger canta sobre los mundos nuevos que Tommy descubre en su autismo; la melodía no parece muy adictiva al principio, pero ese trasfondo instrumental es extrañamente excitante en su avance. Lo mismo ocurre con la simplona pero antémica The Acid Queen. Sobre el final tenemos una página alegre y jovial con Sally Simpson, una chica que se enamora de Tommy pero es golpeada por sus guardaespaldas cuando intenta llegar a él mientras predica en un escenario. Uno de los números más odiados es Welcome, debido a que el tema de su letra es de lo más idiota (Cómo hacer para que todos los "fieles" quepan en el campamento) y a que su melodía es un poco aburrida. No obstante estos problemas, tiene un fantástico aire solemne, muy adecuado para el final de la historia y por eso no la descarto como algo odioso.
Los
numeritos cortos son pura diversión. Están Cousin Kevin y Fiddle
About, dos viñetas caricaturescas a cargo de Entwistle donde se dan a
conocer a dos personajes nefastos: El primo Kevin y el Tío Ernie. Dos amores:
el primero se queda solo con Tommy y le rompe las pelotas: el segundo se queda
solo con Tommy y lo sodomiza. La nada trivial y compleja melodía de Cousin
Kevin puede limarme un poco de vez en cuando, pero en general me parece una
de las cosas más maravillosas, cúlmines e hipnóticas del álbum. Fiddle
About en cambio me parece la viñeta más floja del álbum, básicamente
porque los interminables “Fiddle, fiddle, fiddle” son molestos y nada más
que eso; molestos. Del resto de los números cortos me encantan Smash The
Mirror, con el enésimo riff espectacular y una melodía vocal que no se
puede creer, Tommy’s Holiday Camp, una cosa divertidísima y
pretendidamente tonta que aparece sobre el final sin ser anticlimática y
Miracle Cure,
que a pesar de durar solo doce segundos es una de las cosas más pegadizas que
escuché en mi vida.
Y
como si fuera poco Tommy
también trae instrumentales. Y ¡Qué instrumentales! Overture
resume todas
las melodías y temas del álbum en cinco maravillosos minutos. Sparks arrecia
como un vendaval con un primer riff oscurísimo y retumbante, para pasar después
al más celebre e inmortal riff tomado de Rael.
El dramatismo, la musicalidad y el histrionismo de esta canción, con los
gloriosos tambores de Keith y el asombroso bajo de John no tiene paralelo en
ningún otro disco de rock. El desmedido instrumental Underture
es la canción más polémica de todo el álbum: básicamente se trata
del riff de Sparks
repetido sin
mayores matices durante diez minutos. Casi todos los mortales condenan su
inclusión argumentando que es aburrido e innecesario. Es cierto que se hace
eterno, pero para mí esto no es otra cosa que un intermezzo. No es parte de la
historia y no se supone que el oyente tenga que escuchar con atención. En
realidad es un descanso y su función es proveer música ambiental y emotiva que
nos haga reflexionar sobre la primera parte mientras entramos en calor con
creciente expectativa para la
segunda. Imaginen que están en un teatro y el primer acto acaba de
terminar. Imaginen Underture
sonando en el
fondo mientras el telón permanece cerrado y la gente se levanta de las butacas
para estirar las piernas. Así para mí el tema tiene todo el sentido del mundo;
me genera imágenes en la cabeza y me hace pensar en la historia de Tommy.
En definitiva: me gusta.
Y
todo junto para el grand finale: la perfecta We’re Not Gonna Take It que
son tres canciones en una: La primera parte arranca con una melodía simplemente
clásica y un estribillo hiper-super-ultra pegadizo. Después aparece See Me Feel Me en
toda su contemplativa sencillez, antes de lanzarnos hacia un emotivísimo Listening
To You, donde las maravillosas e interminables armonías llenan la piel de
entusiasmo y los ojos de lágrimas para un arrebatador clímax final.
¡Qué revisión larga! Me harté de escribir. Pensandolo bien, todo esto se podría haber dicho de una forma mucho más económica e igualmente contundente: ¡Qué música! ¡Qué album! El mejor de estudio de los Who, para mí. No es muy común considerarlo el mejor hoy en día, pero no me importa. Un diez.
Sección COMENTARIOS DE LECTORES sobre TOMMY!

"I said a young man ain't got nothing in the world these days"
1) Heaven And Hell; 2) I Can't Explain; 3) Fortune Teller; 4) Tattoo; 5) Young Man Blues; 6) Substitute; 7) Happy Jack; 8) I'm A Boy; 9) A Quick One While He's Away; 10) Amazing Journey/Sparks; 11) Summertime Blues; 12) Shakin' All Over; 13) My Generation; 14) Magic Bus.
El mejor álbum de rock en
vivo de la historia. Pasemos al siguiente.
Ok, reconozco que no he
descubierto la pólvora con esta aseveración ¿Verdad? Existe un consenso
bastante generalizado, entre los fans del rock clásico, de que Live At Leeds
es efectivamente el mejor álbum en vivo jamás grabado. (Aunque aquí en
Argentina te dirían que es, qué se yo... el Unplugged de Nirvana). Ya
que tengo una página de internet sobre rock y ya que estoy expresando mis
gustos personales, realmente me argadaría ser ese tipo revolucionario, ese
outsider total, y decir que no estoy de acuerdo, que es todo mentira, que está
sobrevalorado y bla bla bla, BLA BLA BLA. Pero, gente, no hay con qué darle. Es
así. El mejor álbum en vivo de la historia. Y no hay prácticamente nada más
para decir.
¡Pero qué me importa! Yo
voy a decir todo lo que se me antoje. Este álbum fue publicado originalmente en
1970 con solo seis canciones, seleccionadas de un concierto que The Who había
ofrecido en la Universidad de Leeds el año anterior. Mucho más tarde se publicó
una reedición en CD que agrega la nada despreciable cifra de OCHO temas
adicionales de ese mismo show. Esta es la versión que aquí reviso, claro, no
voy a cometer la tontería de centrarme en la publicación original cuando puedo
escuchar el concierto entero. ¿Concierto entero dije? No, en realidad el
concierto entero incluye una toma completa de Tommy, la cual solo
se puede encontrar en la edición DELUXE que no revisaré porque no tiene
sentido... ¿Tommy de nuevo?. Igual si podés comprarte esta versión
definitiva hacelo, pero la edición remasterizada de catorce tracks no está
nada mal.
En un principio estuve a
punto de caer en esa onda de establecer que este álbum no era tan impresionante
como decían y que no merece todo el aplauso que tiene. Es que para los no
iniciados Live At Leeds puede ser jodido: uno escucha una espantosa
cacofonía de ruido desencajado, feedbacks densos y tambores enloquecidos y no
se puede sacar nada en limpio sobre qué carajo está ocurriendo sobre el
escenario. Para colmo todas las canciones suenan igual, siempre con los mismos
instrumentos y los mismos tonos de guitarra y para colmo la guitarra de Pete
SIEMPRE a la derecha, y el bajo de John SIEMPRE a la izquierda... uff! Era algo
ABRUMADOR. Pero, siempre hay una segunda escucha. Y después una tercera, y una
cuarta... y más o menos para la quinta escucha (y a buen volumen) cae como un
chaparrón la revelación: esta maldita cosa ROCKEA COMO LA REPUTISIMAMADRE QUE
LOS REPARIO A TODOS.
Ehem, disculpen el
exabrupto, sobre todo las madres o las feministas; verán, no suelo desubicarme
de esta forma en mis revisiones, pero en esta ocasión no encontré mejor forma
de expresar cómo rockea este álbum. Es
in-cre-í-ble. Porque, ¡Diablos! ¿Qué es
lo que pasó? ¿Este es el mismo Who chapucero de A Quick One? ¿El mismo Who poppy de Sell Out? ¿El mismo Who histriónico y moderado de Tommy?
De repente, así nomás, los tipos suben a un escenario y LA DESCOSEN TOTALMENTE
con su inagotable potencia, su imparable adrenalina y su incendiario huracán de
watios. Y ojo que no se trata de esos Who loquitos y desaliñados que la
deliraban en el escenario y destrozaban aparatosamente todos los intrumentos:
NADA DE ESO. Tenemos en su lugar unos Who virtuosos, maduros, superprofesionales
y superajustados TIRANDO LA CASA ABAJO con una performance LEGENDARIA repleta de
energía y volumen. De hecho, es quizá el único álbum de genuino hard-rock
que hayan hecho The Who, pero es tan, tan pero tan espectacular que se los
recordará eternamente como la mejor banda en vivo que haya pisado el planeta.
Esto es así, si alguna vez necesitás saber exactamente el sentido de la
palabra “rockear”, solo ponete una copia de Live At Leeds, subí el
volumen, apretá play y caete de espaldas.
Como ocurre con el casi tan bueno Get Yer Ya-Ya’s Out de los Stones, Live At Leeds tiene el famoso problema de la falta de matices. Al no haber doblados ni instrumentos adicionales, las canciones suenan todas bastante parecidas y encima que son una más heavy que la otra... puede cansar bastante. Pero todo eso está más que compensado por la GROSERA energía que hay concentrada aquí: Pete no toca su guitarra, la DESTRIPA; John no toca su bajo, hace MALABARES IMPOSIBLES con las cuerdas; Keith no toca la batería, ASESINA a sus tambores sin piedad y Roger no canta, Roger RUGE. En conjunto tenemos la mejor banda en vivo de todos los tiempos en una de sus más inspiradas noches. Obviamente que los Who han dado varios shows espectaculares, pero Live At Leeds tiene todas aquellas ventajas que la gran parte de los álbumes en vivo no poseen. En principio suena muy bien, la calidad de sonido es impecable; cuando lo esucho siento que estoy ahí en el salón Leeds (un salón, nada más) y me sumo a la algarabía del impresionado público. Después, no es de esos conciertos donde la banda es pura energía y poca presición: aquí los tipos no solo desbordan de energía sino que lo hacen todo con inexplicable profesionalidad y convicción, sin equivocarse, sin vacilar, ni ofrecer una sola performance mediocre. Por ejemplo me pregunto: ¿Es pensable que una banda ofrezca tamaña