THE WHO

Pete Townshend: guitarra / Roger Daltrey: armónica y voz / John Entwistle: bajo / Keith Moon: batería

 

ÍNDICE

TEMAS SOBRESALIENTES

        - Introducción

1965 - The Who Sings My Generation

1966 - A Quick One

1967 - The Who Sell Out

1969 - Tommy

1970 - Live At Leeds (live)

1971 - Who's Next

1973 - Quadrophenia

1974 - Odds And Sods

1975 - The Who By Numbers

1978 - Who Are You

1979 - The Kids Are Alright (live)

1981 - Face Dances

1982 - It's Hard

1984 - Who's Last (live)

1990 - Join Together (live)

 

SINGLES y ARCHIVOS:

1971 - Meaty Beaty Big And Bouncy

1996 - Live At The Isle Of Wight Festival 1970 (live)

2000 - BBC Sessions (live)

2002 - The Ultimate Collection

 

BOX-SETS:

1994 - Thirty Years Of Maximum R&B

I Can't Explain (Single)

Anyway, Anyhow, Anywhere (Single)

My Generation (The Who Sings My Generation)

The Kids Are Alright (The Who Sings My Generation)

Substitute (Single)

I Can See For Miles (The Who Sell Out)

Magic Bus (Single)

Amazing Journey / Sparks (Tommy)

Pinball Wizard (Tommy)

We're Not Gonna Take It (Tommy)

Young Man Blues (Live At Leeds)

Shakin' All Over (Live At Leeds)

The Seeker (Single)

Baba O' Riley (Who's Next)

Bargain (Who's Next)

Behind Blue Eyes (Who's Next)

Won't Get Fooled Again (Who's Next)

The Real Me (Quadrophenia)

The Punk And The Godfather (Quadrophenia)

5:15 (Quadrophenia)

Love Reign Over Me (Quadrophenia)

Naked Eye (Odds & Sods)

Sister Disco (Who Are You)

 

INTRODUCCIÓN

 

Ahh, The Who. Quién? Qué? Cómo? Pues claro, eso es lo que te respondería en este bendito país el noventa porciento de la gente que supuestamente escucha música. En Argentina los Who son prácticamente desconocidos, pero desconocidos en serio. Aquí los Beatles, como en todo lugar del mundo que se precie de tal, son casi música clásica; Los Stones... ¡Hey! Buenos Aires es una ciudad virtualmente tomada por los "Rollingas" fans devotos de la banda. Pero ¿Los Who? Diablos... bandas como Kiss son más conocidas y respetadas! Bandas como... qué se yo... ¡Electric Light Orchestra! Pero de los Who ni idea: no los pasan en las radios, no aparecen en la tele... los tipos directamente no figuran. Y andá a pedir un disco de los Who en cualquier disquería de alto fuste. Te van a mirar con cara rara porque, por supuesto, no hay un solo álbum. En ningún lugar como aquí el nombre de la banda parece tan apropiado... WHO? Una vez vi a un tipo caminando por la calle con una remera de Who By Numbers y casi me desmayo de la emoción. Confieso que yo, sometido por los designios culturales de mi país, tampoco tenía mucha idea de qué onda con los Who. Sabía que habían publicado álbumes míticos como My Generation, Tommy, Who’s Next y Quadrophenia (qué nombre copado para un álbum eh?) pero no había esuchado nada de nada ni conocía sus canciones. Gracias a quien sea hoy en día eso ha cambiado para mí, pero en Argentina siguen sin aparecer los Who.

Y es una lástima, porque nos estamos perdiendo a LA MEJOR BANDA DE ROCK AND ROLL DE LA HISTORIA. Ohh! ¡Qué aseveración crucial que ha hecho este tipo! Sí, y no bromeo. Ok, están los Beatles, quienes siguien siendo mis favoritos, aunque sea porque fueron un poco más diversos, más existosos en sus experimentaciones y quizá más consistentes en sus álbumes. Pero nada más; en cualquier otro aspecto los Who son iguales y MEJORES que los Beatles. Y los Stones... también son grandiosos y The Who nunca podría hacer un álbum como, por ejemplo, Let It Bleed. Los Who nunca fueron tan oscuros... pero qué va...  El día que los Stones compongan canciones tan sentidas y al mismo tiempo tan pegadizas y tan potentes como Pete Townshend y sus amiguitos, ese día me opero las tetas. Y la otra comparación que puede surgir es Led Zeppelin... y mal que me pese decirlo, The Who le dan ochocientas vueltas y media. Es cierto, quizá si estamos hablando de heavy rocks sudorosos y bluseros, los Who nunca hayan logrado la misma atmosfera ultra-sexual y ultra pesada de Zepp... pero cuando hay que rockear, The Who rockea como ningún otro grupo de música ha rockeado jamás. Por eso digo con toda conformidad que son la mejor banda de rock and roll de la historia.

Enumerar las virtudes de The Who me podría tomar eras geológicas, pero trataré de sintetizar qué es lo que más me gusta de ellos. En primer lugar tenían en sus filas a un FLOR de compositor. El señor de la nariz grande, Mr. Pete Townshend. En lo que a música popular se refiere el tipo es un absoluto e innegable GENIO. A diferencia de lo que ocurría con los Stones y los Beatles, el tipo hacía TODO solo. Él solo compuso en unos cinco o seis años una cantidad de clásicos fenomenales que otras bandas de buen nombre jamás soñarían con hacer en un siglo. Toneladas de riffs aplasta cabezas, melodías increíbles y letras conmovedoras que ponen en ridíuclo a los Stones y los Beatles juntos conformaban el principal arsenal de este tipo. John Entwistle lo ayudaba ocasionalmente con alguna viñeta humorísitica, pero básicamente las canciones de los Who SON Pete Townshend. Un compositor de rock que, quitando tal vez a Dylan y a los John y Paul, no puede compararse con nada ni nadie.

Otra virtud: los tipos LA DESCOSIAN en vivo. Se los ha llamado la mejor banda en vivo de la historia y no tengo por qué discrepar. Al principio no demostraron mucha agresividad: sus primeros álbumes de estudio tienen mucho de pop y de balada suave, con guitarritas acústicas y armonías vocales... pero en 1969 tomaron por asalto al mundo con Live At Leeds y demostraron que, lisa y llanamente, los Who en vivo SON el Rock and roll y humillan a casi cualquier otro grupo del planeta. Townshend se vuelve loco y desgarra las guitarras sacándole los acordes más infecciosos, Keith Moon se posesiona en la batería y golpea todo como si no existiera el mañana, John Entwistle destripa su bajo de la manera más cruel y silenciosa. Y el público no tiene otra que delirar con la pura adrenalina. Sus shows legendarios se cuentan por decenas: Woodstock, Monterey Pop Festival, Leeds, Isle Of Wight, London Colisseum... Desde bien temprano adquirieron notoriedad por sus míticas y violentísimas destrucciones de escenarios, en las cuales los tipos se entretenían destruyendo aparatosamente sus instrumentos al final del show. El único que se absenía era John, que siempre se quedaba quietito en un rincón mirando imperturbable como sus compañeros enloquecidos reducían todo a polvo. Sí, da mucha pena ver como se hacen pedazos los intrumentos gratuitamente, pero al mismo tiempo es divertido... y es puro show ¡Qué banda en vivo son estos tipos!

Más virtudes: son tipos innovadores. La cantidad de innovaciones increíbles que trajeron al mundo del rock se cuentan por docenas. A la innovación técnica que cada uno de ellos trajo a sus intrumentos hay que agregar que fueron algo así como la primera banda punk (Escuchar My Generation para despejar cualquier duda), no solo en el estilo de música repleto de acordes bastante pesaditos y feedbacks abrasivos, sino también en el contenido agrio, frustrado e iracundo de las letras. Cuando se cansaron del “proto-punk” se dedicaron a hacer pop y aportaron algunas de las mejores joyas pop de los 60, con armonías vocales de la gran siete y ganchos melódicos como rosquillas. Después se les ocurrió hacer óperas rock, algo que nadie había hecho antes (salvo The Pretty Things, pero eso es otra historia) y les salieron álbumes maravillosos como Tommy y Quadrophenia. En Who’s Next Pete introdujo el uso de sintetizadores que le brindó algunos momentos memorables como por ejemplo la intro de Won’t Get Fooled Again. Innovaciones por doquier, a mansalva.

¡Más virtudes! Fueron diversos y altamente emocionales. Sus canciones no son solo “copadas” como ocurre con Led Zeppelin o Queen. Las canciones de los Who despiertan cosas en el alma, rubrican tu vida, te acompañan y te cambian la visión de las cosas. La luz del sol brilla distinto después de escuchar y cantar una canción de los Who. ¡Exagerado mequetrefe! No, no exagero. Las canciones de los Who pueden ser dulces y románticas; pueden ser amargas y agresivas; pueden ser divertidas e irónicas; pueden ser solemnes y emocionantes. Todo; escuchar la música de los Who es la experiencia emocional más fuerte y más variada que puede entregar el rock. Y ni hablar de los estilos musicales abordados. 

Empezaron como una banda de Rhythm & Blues como los Stones, con ciertos tintes punkoides aquí y allá. En rigor, sos covers de R&B tradicional no eran tan buenos como los de los Stones, pero en contraprestación los Who fueron bastante más experimentales y melódicos en sus primeros pasos: los originales de Pete de esta etapa son verdaderos clásicos del rock. Cuando la fórmula parecía más o menos agotada, a partir de 1967 hicieron un poco pop liviano y absolutamente delicioso para los amantes del pop de los 60, sobre todo en The Who Sell Out, aunque nunca se parecieron realmente a los Beatles o los Kinks. Poco después esa misma banda "punkie" con tendencia a destrozar instrumentos en escena empezó a incursionar en terrenos cada vez más artísticos y refinados, culminando en 1969 con el inigualable Tommy, uno de los álbumes míticos del rock n' roll. Con la llegada de los 70 se ajustaron a sus tiempos y cambiaron el estilo sensiblemente hacia algo más épico, más grandioso y más bombástico, a tono con las tendencias que la nueva década esparcía por los aires. Hay gente que prefiere uno u otro período, pero en mi caso no se con qué quedarme: Hay tantas canciones tan buenas en ambas décadas que es como idiota preferir uno u otro Who. Amo el Who arrogante y juvenil de Anyway, Anyhow, Anywhere, el Who divertido y macabro de My Wife, el Who lírico e histriónico de Tommy y el Who solemne y arrasador de Won’t Get Fooled Again, el Who triste y reflexivo de Blue Red And Grey. Es una banda demasiado completa, demasiado diversa y demasiado apabullante como para quedarse solo con una de sus tantas facetas.

Virtudes por doquier: esta es una de las mejores bandas que jamás ha existido. ¿Hay defectos? Es díficil: esta música no tiene tiempo ni edad... es eternamente clásica. Puede ser que la bombástica de álbumes como Who’s Next y Quadrophenia sea un poco cansadora después de un tiempo. También está el hecho de que después de Quad entraron en una etapa de decadencia que demostró no tener retorno y donde publicaron algunos álbumes bastante malos y se dedicaron a hacer giras y giras para recaudar dinero, aún después de que Keith Moon falleciera en 1979. Los únicos reproches que tengo. En sus épocas de gloria, y en ciertos aspectos, The Who fue la mejor banda que haya existido jamás.

 

FORMACION

Como plus para tanta creatividad, diversidad y emoción cada uno de sus integrantes era un capo absoluto en lo suyo, y sus personalidades chocaban de una forma tan violenta que uno se pregunta cómo duraron tanto. Pete, Keith y Roger eran unos sacados (cuentan que para el cumpleaños de Keith en una oportunidad se ZAMBULLERON a bordo de un Volkswagen Beetle en una PISCINA del QUINTO PISO de un hotel). Pete tenía ataques de nervios una vez cada dos o tres meses. Entwistle era más tranquilo e imperturbable que el pan. Wow! Hablando de contrastes.

John Entwistle es el tipo tranquilo, (el George Harrison, el Charlie Watts) que está ahí en un segundo plano, quietito, sin hacer aspaviento ni cometer locura alguna. Aparte de eso, se trata del mejor bajista que haya dado el mundo de rock. No me voy a explayar mucho en lo ASESINOS y DEMOLEDORES que son sus solos de bajo. Porque el tipo ya no tocaba el bajo como un mero trasfondo de acompañamiento. Para “The Ox” el bajo era el instrumento principal del cuarteto. Y por eso escuchar cualquier canción de los Who equivale a escuchar una fiesta de bajo. Y eso que a mí me FASCINA un bajo cuando es tocado con creatividad y virtuosismo. Basta escuchar temazos como My Generation, The Real Me, The Punk And The Godfather y vaya a saber uno cuántos otros mas para darse cuenta que el tipo simplimente revolucionó la forma de tocar el bajo. Y empezó temprano, en 1965. 

Pero no solo eso: John también aportó un manojo de composiciones propias. Su estilo se limitaba a viñetas livianas de humor negro o caricaturesco, sin demasiada profundidad ni desarrollo lírico. Claramente no es muy versátil, pero está bien que The Who tenga un segundo compositor que sepa contrapesar la solemnidad y seriedad de Pete. John hace de los Who una banda más diversa y multifacética. Sus toques de humor son golpes de aire fresco fundamentales. Y ¡Tocaba el corno francés! ¡Qué tipo loco! Hace un año murió en las Vegas víctima de alguna oscura afección cardíaca. Una lástima, porque sin él The Who no es The Who.

Pete Towshend: es el genio, el compositor iluminado que ya he mencionado anteriormente. Entre sus proezas se destacan la de haber compuesto íntegramente dos obras conceptuales fascinantes como Tommy y Quadrophenia, que no solo suenan redondas en el aspecto musical sino que también son experiencias místicas incomparables (Tommy) o desgarradoras confesiones (Quadrophenia). Por suerte, tampoco es un muy mal guitarrista. Como solista no es gran cosa y no hace cosas como las que sí hacen gente como Page, Clapton, Blackmore o Hendrix. Es, antetodo, el mejor guitarrista rítmico de todos los tiempos. Cuando el tipo agarra una guitarra y una pua AGARRATE CATALINA porque va a atacar con acordes viciosos y asesinos que te van a caer como balas en el medio del éstomago. Sus riffs rivalizan con los de Keith Richards, pero si tengo que elegir me quedo con el gran Pete. Recomiendo escuchar un poco de Live At Leeds y Who’s Next para darse cuenta del estilo salvaje y repleto de adrenalina del narigón este. Y ojo que no es un mero “Agarro la guitarra y la destrozo”. También es capaz de tocar deliciosas melodías acústicas (Tattoo, Sunrise, Behind Blue Eyes ) y algunos buenos solos (Baba O Riley, Won’t Get Fooled Again, 5:15) y también unos cuantos feedbacks salvajes en los primeros años (Anyway, Anyhow, Anywhere, Run Run Run). En algún momento de 1965 escribió “Ojala me muera antes de llegar a viejo”. Hoy tiene más de 55 años. Digo yo, ojalá todavía se muera antes de llegar a viejo. (Jeje, en realidad eso lo dijo él: qué ladrón que soy no?)

Roger Daltrey: este muchachito no comenzó dando grandes esperanzas en los primeros álbumes. Parecía un simple cantante más. Pero fue mejorando, y para el álbum Who’s Next había desarrollado un rugido bestial poderosísimo que le otorgó pronto el status de cantante estrella. Creativamente nunca aportó mucho al grupo, pero fue su principal frontman, un tipo de personalidad, carácter y buena voz. Por supuesto, es uno de mis cantantes favoritos.

Keith Moon: firme candidato al mejor baterista que jamás haya tocado. En este punto, sin embargo, no hay consenso. El tipo simplemente demolía los tambores como una topadora sin freno. Su estilo salvaje funcionaba a la perfección en las canciones más pesadas y agresivas de los Who, sin embargo muchos oyentes consideran que Keith se pone salvaje en canciones donde debería simplemente sentarse, tocar como debe y dejarse de joder. Realmente entiendo el argumento ya que la batería de Keith suele ser BASTANTE prominente en el sonido de The Who, pero sinceramente no puedo decir que su batería me irrite en alguna canción (Quizá en La La La Lies). Además el tipo era un creativo total, con un estilo completamente inimitable: se volvía completamente loco, pero al mismo tiempo mantenía el ritmo y hacía todo tipo de cositas interesantes para el oyente. Escuchar Bargain, Behind Blue Eyes y 5:15 para sentir la batería creativa de Keith Moon en su mejor momento. Éste es otro que está muerto. En 1979 los excesos lo llevaron demasiado lejos y pasó a mejor vida.

 


 

Envíame tus comentarios sobre THE WHO!

Ir a la sección COMENTARIOS DE LECTORES sobre THE WHO!

 


The Who Sings My Generation – 1965

8+/10

"I hope I die before I get old"

1) Out In The Street; 2) I Don't Mind; 3) The Good's Gone; 4) La La Lies; 5) Much Too Much; 6) My Generation; 7) The Kids Are Alright; 8) Please Please Please; 9) It's Not True; 10) The Ox; 11) A Legal Matter; 12) Instant Party (Circles).

mejor canción: The kids are alright

Maravilloso álbum debut. Doce canciones, diez de ellas originales de Pete Townshend y todas ellas pegadizas, rockeras y en muchos casos innovadoras. No está nada mal para un primer álbum realmente y The Who Sings My Generation supera sin ningún tipo de esfuerzo a los debuts de los Beatles y los Stones, por nombrar solo a sus rivales más temibles de la "british invasion". Publicado en 1965, se dice con frecuencia que se trata del primer álbum punk de la historia. Buee... no sé, no estoy tan seguro. De las doce canciones que aparecen aquí la única que me suena genuinamente punk es My Generation, cuyos acordes brutales y primitivos, más la rebelión generacional de la letra realmente promueven algo cercano al punk (así como 19th Nervous Breakdown de los Stones también se asemeja a un tema punk). Pero sinceramente esto es más que simple punk: es un álbum pop repleto de deliciosas melodías y pegadizos estribillos, pero también con mucho rythm & blues y algo soul. Quizá sí se pueda identificar algo así como un “aura” punk en el contenido del CD (algunos versos, algunas letras, mucha rebeldía juvenil) pero quien conozca bien el punk tradicional de los 70 sabrá diferenciarlo perfectamente de esta magnífica música. Llamemoslo proto-punk y todos felices.

Igualmente, para la época esto sí que sonaba bastante zarpado. Verán: los Who no eran los felices Beatles que cantaban sobre chicas lindas y cositas lindas para la familia (Al menos hasta I'm A Loser) Tampoco eran los sucios Stones que cantaban sobre sexo y cosas obscenas para provocar gratuitamente. Aparentemente, los Who estaban enojados, podridos, calientes, eran rebeldes en serio, querían romper todo y acabar con todo; cualquier cosa que oliera a sistema, establishment, sistema de clases, conservadurismo etc. era digno de asco. No sugiero que los Stones y los Beatles no encarnaran cierto tipo de rebeldía, pero lo suyo era más bien una pose que en realidad no cuestionaba nada... era “sí, yo me dejo el pelo largo” y “sí, yo canto sobre sexo y qué me importa”. En cambio los Who de alguna manera representaron una rebelión más agresiva, más genuina, más política, con otras inquietudes más trascendentes explícitas en las letras, cargadas de frases desafiantes como la infausta “Espero morir antes de llegar a viejo”. Y todo eso se traslada en parte a la música de este álbum. Feedback ruidoso a raudales, torbellinos de salvajes tambores, un bajo pesadísimo como jamás se había escuchado antes y acordes brutales sacados hasta en las baladas más hermosas (Imposible imaginar a los Beatles de esa época empezar una balada como los Who empiezan The Kids Are Alright). Para la época todo esto era bastante osado, y si hoy en día el disco no suena un ápice pasado de moda es porque las canciones son, en su mayor parte, una mejor que la otra, demostrando que desde el mismo comienzo Pete Townshend era un compositor de excepción.

Es curioso, también vale aclarar, que un álbum tan legendario por ser “punk” y “pesado” y “repleto de feedback” tenga tantas melodías sublimes y coros ultra-pegadizos. Y es porque un genio como Pete no se conformaba con hacerse el rebelde y escribir letras provocativas: también sabía cómo poner en el trablero una impecable melodía... y cada una de sus composiciones en este álbum tiene algo memorable y melodioso, aún las canciones que no han quedado como clásicos.

Los dos covers de James Brown, I Don’t Mind y Please Please Please son seguramente lo más débil del álbum pero tampoco me parecen tan desastrozos como algunos dicen. No suenan muy exitantes porque no se comparan con las melodías fenomenales de los orginiales y la banda no sabe darles mucha convicción (la performance de Roger es particularmente chapucera), pero más allá de eso se pueden escuchar y si bien no rivalizan con los Rolling Stones en este campo, por lo menos sí superan a los tempranos Kinks. Mediocres son estos covers, pero no insoportables. Ahora bien, los originales de Pete ¡Fantásticos! Geniales del primero al último. Está, por supuesto, la ubicua My Generation, que aún después de todos los hits que el grupo produjo más adelante sigue siendo su canción más emblemática. Se trata de un verdadero himno rebelde para la generación joven de ese entonces, cargado de letras venenosas, acordes feroces y todo ese tipo de cosas. Ni los Beatles ni los Stones habían logrado (si es que lo intentaron) hacer emerger con furia este sentimiento oscuro y anárquico. La primera vez que la escuché dije “Waw! Esto sí que rockea!”. De hecho, es difícil escuchar algo tan rockero y brutal en 1965: ese bajo de Entwistle ultra-heavy (quien además se manda un solo de antología), esos feedbacks primitivos y brutales lanzados por Pete, la voz enojadísima de Roger tartamudeando permanentemente, esos inolvidables coritos de “talkin’ ‘bout my generation”... todo contribuyó a hacer de este número algo realmente revolucionario y es comprensible que se haya transformado para siempre en la carta de presentación de The Who. Aún cuando esta lejos de ser su mejor pieza de música, My Generation sigue transmitiendo una energía, una ira y una excitación tal que se garantizó la eternidad.

Así y todo no se trata de mi canción favorita del álbum, quizá debido a que su producción disfuncional le quita un poco de vena. No, ese honor va a la maravillosa The Kids Are Alright, otro enorme clásico con una melodía sencillamente ESPECTACULAR que de alguna manera recuerda a los Beatles (aunque en comparación, las pistas rítmicas de las canciones de los Beatles parecen canciones de cuna). La letra, que celebra la camaradería y fidelidad del grupo de amigos, es una verdadera delicia y otro brutal manifiesto de la generación joven de su época. “Todo me importa un huevo, lo único verdadero que tengo son mis amigos”. Interesante... yo no se porque no se ha convertido en la canción oficial del día del amigo o algo así... ah! sí se... nadie conoce a los Who en Argentina. Una vergüenza.

My Generation y The Kids Are Alright son LOS clásicos del álbum. Es admirable como ya de entrada los Who fueron capaces de entregar TAMAÑAS canciones (a las cuales hay que sumar los contemporáneos singles I Can’t Explain y Anyway, Anyhow, Anywhere) mientras gente como los Beatles apenas habían podido con Please Please Me y Love Me Do. No es que no me gusten esas canciones, pero la diferencia de calidad a favor del narigón es innegable. Y ojo que el álbum tiene más canciones y todas son bárbaras. La beatlesca It’s Not True cuenta con una de las letras más disparatadas que escuché en mi vida (con referencias a Bagdad incluídas) y otro estribillo más pegajoso que la crema pastelera derretida. Increíble canción, una de mis favoritas. Out In The Street abre el álbum decentemente con una intro clásica alquilada (leáse robada) de Anyway, Anyhow, Anywhere y un ritmo inolvidable. Aún mejor es la ESTUPENDA The Good’s Gone y su fantástica atmósfera oscura que me recuerda un poco a los Byrds y una increíble melodía de guitarra que también me recuerda a los Byrds. También está A Legal Matter, que básicamente es un semi-plagio de The Last Time de los Stones (Que incluso comienza con la frase “I told you...”) solo que con un riff totalmente original y OTRO estribillo irresistible.

Hay tantos highligts que me canso... pero los quiero mencionar porque realmente ME ENCANTAN. ¿Qué decir de La La La Lies? Sí, cualquiera diría que es relleno, pero qué importa cuando podemos tener una melodía vocal tan hermosa y divertida a la vez. Increíble. También está The Ox, un instrumental furioso y sacadísimo donde Entwistle suelta las líneas de bajo más frenéticas que se hayan escuchado hasta la fecha mientras Moon se vuelve COMPLETAMENTE LOCO con la batería y Pete se la pasa tirando peligrosos feedbacks que amenazan con devorarte el alma. Y como trasfondo, un pianito de cabaret velocísimo. Es básicamente blues, pero tocado con tanta furia y distorsión que entiendo más o menos porqué le llaman “punk” a esta música. De los originales de Pete las que menos me atrapan son Much Too Much y Instant Party (Circles), pero solo porque sus melodías son LEVEMENTE menos memorables. El estribillo de Much To Much es fantástico, y también me gusta la atmósfera levemente psicodélica de Instant Party, donde el corno francés de John (¡Este tipo toca EL CORNO FRANCES!) más la melodía somnolienta contribuyen a crear una atmosféra especial.

¡Qué álbum debut! Después sería superado por otros álbumes debuts aún más contundentes (Hendrix, Zeppelin, King Crimson, etc.) pero para un grupo de la invasión británica esto es sencillamente fenomenal y hasta revolucionario. Canciones con energía de sobra, belleza por kilo, diversión a mansalva y sentimiento al por mayor. ¿Qué más se puede pedir? ¿Qué la producción sea impecable? Y bueno... es un álbum repleto de distorsión y tambores que se vuelven locos... está claro que la producción no es la mejor... ¿Qué no tenga un solo tema de relleno? Podría haber sido: si se hubieran eliminado los innecesarios covers e incluido los dos singles del momento I Can't Explain y Anyway, Anyhow, Anywhere, pues esto hubiera sido un 9+ clavado. Aún así como está, creo que es un álbum escencial no solo en la discografía de los Who; ninguna colección de rock and roll más o menos respetable puede darse el lujo de no incluir My Generation y The Kids Are Alright, dos clásicos absolutos de la década, ambos en este tímido y retraido (JA!) primer intento de un grupo que hará historia.

Aclaración. Hace poco salió una edición definitiva de este álbum que incluye un CD adicional con varios singles y canciones raras del momento. Se los recomiendo fervientemente, aunque yo no lo tengo. (Si alguno me lo quiere regalar, yo no tengo nada que objetar).

 

Sección COMENTARIOS DE LECTORES sobre THE WHO SINGS MY GENERATION!

 


A Quick One – 1966

7-/10

"You are forgiven"

1) Run Run Run; 2) Boris The Spider; 3) I Need You; 4) Whiskey Man; 5) Heatwave; 6) Cobwebs And Strange; 7) Don't Look Away; 8) See My Way; 9) So Sad About Us; 10) A Quick One While He's Away.

BONUS: 11) Batman; 12) Bucket T; 13) Barbara-Ann; 14) Disguises; 15) Doctor Doctor; 16) I've Been Away; 17) In The City; 18) Happy Jack (acoustic version); 19) Man With The Money; 20) My Generation/Land Of Hope And Glory.

mejor canción: Boris the spider

Algo pasó. Digo, algo pasó para que luego de un álbum tan revolucionario y prometedor como The Who Sings My Generation la banda tenga que venirnos con esta cosa blanda e irrisoria que no es siquiera un pálido reflejo del trabajo anterior. Bueno, quizá llamarlo “cosa blanda e irrisoria” sea un tanto duro, pero entonces no se bien cómo llamarlo. Las canciones de A Quick One no son en realidad malas ni horribles (salvo deshonrosas excepciones), pero no hay un solo clásico verdadero, las melodías son flojas y en su mayoría dan una inevitable sensación de intrascendencia y liviandad. Los temas no tienen peso: van por aquí y por allá con sus lindas cositas sin provocar ni mucho daño, ni mucho placer, ni mucho nada. Totalmente aséptico. Lo cual resulta sumamente frustrante luego de un álbum como The Who My Generation, repleto de energía revolucionaria, bríos juveniles y exuberancia melódica. En comparación, A Quick One suena como una serie de viñetas curiosas y novedosas que pueden agradar mientras suenan en nuestros estéreos pero que en definitiva no llegan a ningún lado.

Algo pasó. Lo que pasó fue que en esas épocas el único compositor de los Who era Pete. Por algún motivo el manager del grupo quiso que los demás tambien contribuyeran canciones para el nuevo LP, adelantándoles a los cuatro una buena suma de dinero. No termino de entender cuál fue el motivo que le llevó a aplicar semejante política, pero los resultados están a la vista. La calidad del álbum se resintió notoriamente. Para empezar, Pete no parece estar en su mejor forma y esta vez no es capaz de aportar un verdadero clásico. Mientras tanto, a Roger y Keith apenas les alcanza con un par de números chapuceros. John Entwistle es el único que sale bien parado gracias a sus dos excelentes canciones (Boris The Spider y Whiskey Man), pero al mismo tiempo demuestra que su radio creativo se limita casi exclusivamente a esos números curiosos y humorísticos que tratan sobre cosas raras con melodías pegajosas. Aunque pensándolo bien no tengo ningún problema con eso: amo las cosas raras con melodías pegajosas.

Aún así no está todo perdido. Como dije antes, ninguna de estas canciones es una aberración que implique vómitos y nauseas. De hecho, son en su mayoría agradables al oído, en ocasiones sumamente divertidas, y el factor de que sean los Who los que están tocando garantiza algunas cositas rescatables aquí y allá que en definitiva le otorgan al álbum un bajo siete. Y tampoco se les puede acusar de falta de inventiva: A Quick One While He’s Away es seguramente la primera forma de “ópera rock” que haya aparecido jamás y es el preámbulo para las grandes cosas por venir; Cowebs And Strange es experimental y arriesgada; Boris The Spider es algo como nunca se escuchó antes ni después. Es decir, a pesar de lo dolorosamente LIVIANO que suena el álbum, las pequeñas ideas y chispas de creatividad aparecen. Nunca logran incendiar el bosque, pero las chispas están.

Hay un puñado de temas más o menos normales que suenan similares a los de Sings My Generation. La primera, Run, Run, Run, no es en rigor nada demasiado especial, pero suena SUMAMENTE adictiva: me encanta el gran efecto que se logra con todos los intrumentos creando un caos sonoro en monoaural solo las voces cantando “Run, run, run” en estéreo. El resultado es un ritmo trepidante y repleto de adenalina... esos “Run, run, run” tienen más chispa y cadencia que cualquier otra cosa del álbum. También está Heatwave, un cover de la onda de I Don’t Mind y Please Please Please, solo que mucho más decente. La mayoría de los oyentes parece odiarla, pero a mí la melodía vocal me resulta atractiva. Además de Run Run Run Pete contribuye un par de cancioncillas pop: Don’t Look Away es medianamente atractiva mientras suena, sobre todo por la retorcida y nada trivial melodía vocal, pero a la larga no hay nada muy memorable en ella. Imposible tararearla; simplemente se volatiliza apenas termina. So Sad About Us es un poco mejor: al principio me sonaba como una balada un tanto desaliñada (sin contar la intro dolorosamente recordatoria de I’ll Feel A Whole Lot Better de los Byrds) pero realmente me gusta el estribillo, con esas líneas de guitarra saltarinas e irresistibles.

Discreto lo de Pete. Esta vez los puntos fuertes de A Quick One están en manos de John Entwistle, aunque no sean más que oscuras viñetas humorísticas. En Boris The Spider John escarba en su fobia a las arañas y escribe sobre Boris, un pequeño arácnido de patas peludas que el bajista sorprende trepando por su pared y eventualmente decide aplastarlo con un libro. Grotesca historia para una canción ¿Verdad? Musicalmente sin embargo es un triunfo absoluto: una línea de bajo inolvidable (es la línea de bajo más heavy, distorisionada y retumbante que hayan escuchado mis oídos), una melodía vocal clásica y una serie de vocecillas raras entonadas por John garantizan una escucha poderosa y sumamente graciosa a la vez. Whiskey Man no es tan distintiva, pero la melodía vocal es buena y la historia sobre un amigo llamado “Whiskey Man” es una verdadera ganga: me resulta particularmente ocurrente que el cantante lamente que no haya espacio para su amigo (el whisky ni más ni menos) en la habitación del hospital donde lo internaron por un coma alcohólico.

Keith Moon también aporta sus numerillos curiosos. Cowebs And Strange empieza con una melodía tocada chapuceramente con ¿Un tonete? para que después entren como una tromba los demás instrumentos, creando la más disparatada nube de música circense y cacofonías extrañas. Esto podría ser una cosa espantosa, pero hete aquí que la melodía principal es extraordinariamente pegadiza. Le faltaría un buen riff de Pete como el que tenía The Ox para ser otro redondo número psicótico y fumado. La otra canción de Keith empieza a entrar en el terreno de lo insustancial: I Need You, además de tener la batería excesivamente alta, no otorga una gran melodía para atesorar en la memoria, aún sin ser nada horrendo. Lo que sí se acerca bastante a “horrendo” es See My Way, una de las tres canciones que Daltrey firmó para los Who en toda su vida. No es que sea horrenda, sino que la melodía es IDIOTA, y la letra, para no desentonar, es DOBLEMENTE IDIOTA. ¡Por Dios! ¿Cómo hacés con una canción que empieza con las líneas “BADÁ, BADÁ, BADÁ, BADÁ...” (Me hace acordar a los gritos de Pedro Picapiedras) y cuya letra dice “Some way, some day, I’ll find a way to make you see my way”? No hay chances; evidentemente Roger debía mantenerse alejado de la pluma y el papel.

Sin embargo, la canción más importante de este LP es la que le da nombre, la mini ópera A Quick One While He’s Away de Townshend. Está claro que en 1966 el formato es algo completamente nuevo y especial. Pequeños retazos de melodías, todas distintas, todas atractivas, pegadas y contando una historia. Hoy en día la suite construida en base a varias melodías distintas es moneda corriente, y fue explotada intensivamente por casi todas las grandes bandas de la historia. Los Beatles hicieron A Day In The Life, Happiness Is A Warm Gun y la cara B de Abbey Road; los Doors hicieron The Soft Parade, Crosby, Stills Nash And Young hicieron Suite Judy Blue Eyes… y ni hablar de los grupos de rock progresivo. Pero creo que la primera manifestación de este tipo de composición es esta curiosa canción de Townshend... que además narra un cuento, algo sobre una mujer que en la ausencia de su marido se acuesta con un camionero y termina siendo perdonada. O sea, no solo aporta ese concepto de suite, sino que esta composición también inaugura la ópera rock, que más adelante el mismo Pete llevaría a su máxima expresión en Tommy y Quadrophenia. La canción en sí es medianamente interesante y las melodías tienen potencial, pero en ningún momento parece tomar temperatura, debido a que los arreglos suenan apurados, desganados y huecos. En vivo, les aclaro, la historia ES TOTALMENTE DISTINTA, pero para eso hay que esperar hasta Live At Leeds.

La edición remasterizada de A Quick One incluye una nutrida selección de canciones bonus y rarezas, incluidos los oscurísimos lados B In The City, I’ve Been Away y Doctor Doctor, las tres de John Entwistle. De las tres mi preferida es Doctor Doctor, que si bien está cantada en un falsette histérico un tanto excesivo, tiene un bajo demoledor y una melodía muy creativa. Otras rarezas interesantes incluyen las parodias de los Beach Boys Bucket T y Barbara Ann que, sobre todo la segunda, sorpredenden por sus pulidas armonías vocales.

No es un mal álbum, pero The Who demostraría que está para muchísimo, muchísimo más y más allá de esas perlitas interesantes que podemos encontrar dispersas, A Quick One sería el peor álbum de los Who por muchísimo tiempo.

 

Envíame tus comentarios sobre A QUICK ONE!

 


The Who Sell Out – 1967

9-/10

"What's for tea darling?"

1) Armenia City In The Sky; 2) Heinz Baked Beans; 3) Mary Anne With The Shaky Hand; 4) Odorono; 5) Tattoo; 6) Our Love Was; 7) I Can See For Miles; 8) I Can't Reach You; 9) Medac; 10) Relax; 11) Silas Stingy; 12) Sunrise; 13) Rael

BONUS: 14) Rael 2; 15) Glittering Girl; 16) Melancholia; 17) Someone's Coming; 18) Jaguar; 19) Early Morning Cold Taxi; 20) Hall Of The Mountain King; 21) Girl's Eyes; 22) Mary Anne With The Shaky Hand (alternate version).

mejor canción: I can see for miles

En el fantástico año de 1967 se publicó una avalancha de álbumes geniales e importantísimos, tales como Sgt. Pepper’s, Are You Experienced?, The Piper At The Gates Of Down, The Doors, Strange Days, The Velvet Underground And Nico, Disraeli Gears, Their Satanic Majesties Request, Surrealistic Pillow, Younger Than Yesterday, etc. Entre toda esta inolvidable elite de grandes álbumes, The Who Sell Out es muy frecuentemente olvidado por casi todos. Es el “gran olvidado” de 1967. Esto es medianamente comprensible, ya que seguramente Sell Out no es tan arriesgado, ni rompe tantos esquemas, ni empuja tantos límites como todos esos LPs fundamentales: digamos, Sell Out no estaba realmente involucrado en la vanguardia musical de la época. Sin embargo, en cuanto a calidad se refiere, creo que el tercer álbum de los Who tiene un lugar innegable entre los grandes clásicos de 1967 y con su publicación la banda de Pete Townshend comienza con una seguidilla de álbumes inmaculados y gloriosos que los convertiría en uno de los actos más importantes de todos los tiempos.

Sell Out es puro pop, de ahí el título irónico que sugiere que los Who “se vendieron”. Pero no se vendieron nada: este álbum constituye el absoluto pico de los Who como banda de pop/rock y es uno de los bastiones imprescindibles del pop de los 60. Sell Out es un viaje fantástico y bizarro repleto de melodías espectaculares, imaginación que vuela altísimo, un toque de experimentación loca y psicodelia (En 1967, siempre tiene que haber), humor al por mayor y una diversidad pasmosa que asombrará a cualquier oyente. ¡Y la tapa! Jua jua jua.

Hablando de experimentación loca y humor al por mayor, en esta ocasión Pete ideó una especie de “concepto” mediante el cual el oyente tiene la ilusión de estar escuchando una estación de radio pirata (En este caso Radio London) en donde las canciones se suceden sin pausas de sonido, ligadas por pequeños jingles publicitarios y cortinas radiales grabadas por la misma banda. Más o menos hacia el final del álbum el concepto como que desaparece, pero en general la cosa funciona de maravilla: las propagandas falsas le agregan un toque delirante sumamente entretenido, al punto que no puedo imaginar el álbum sin ellas. Y si sumamos las canciones mismas, brillantes gemas pop una detrás de la otra, tenemos una experiencia musical extremadamente entretenida y distinta de cualquier otra. Es uno de mis álbumes favoritos, sin lugar a dudas.

Basta solamente escuchar cómo empieza Sell Out para darnos cuenta que estamos ante un viaje excitante y repleto de sorpresas. Luego de que una voz procesada vaya enumerando los siete días de la semana, aparece la brillante apertura Armenia City In The Sky elevándose desde las profundidades en majesuoso vuelo. El oscuro riff quasi-psicodélico siempre me vuela la cabeza con esos bajos bien potentes y esa trompeta abrasiva... ¡Una trompeta! La pista vocal, cantada por ¿Keith Moon? con una voz de nene, es genio puro y simple, sobre todo en el arrasador estribillo “Aaaaaaaaaarmenia, city in the skyyyyyyyyyyyyyyy” ¡WOW! ¡Qué forma imponente de abrir un álbum! Y esto recién empieza: Luego del divertido intermezzo Heinz Baked Beans, en la que John canta una publicidad sobre semillas horneadas para el té, pasamos a la magnífica balada acústica Mary Anne With The Shaky Hand, donde una melodía irresistible y una pista acústica totalmente brillante son el vehículo ideal para hablar sobre ¡Masturbación asistida! (¿Cómo digo Hand job en castellano?). Claro, todo convenientemente sugerido; no hay nada indecoroso en la letra, aunque frases como “What they’ve done to her man / Those shaky hands” como que no plantean muchas dudas ¿No? Luego pasamos directamente a otro intermezzo publicitario: esta vez se trata de la irresistible Odorono, donde Pete canta sobre una chica que pierde al hombre de sus sueños por no usar el desodorante correcto. Sí, es todo una gran tontería, pero apuesto que esa melodía de guitarra quedará girando en tu cabeza hasta el fin de tu día (De TU DÍA, no de TUS DIAS eh?). ¡Ah y me olvidaba de los jingles! Estos aparecen permanentemente entre canción y canción. Después de Odorono, por ejemplo, hay uno absolutamente irresistible donde una muchachita canta “It’s smooooooth, sailing with the highly succesful sound of wonderful Radio London” Jajaja, ¡Y con toda esa musiquita de los años 20 de fondo! Espectacular. Y enseguida caemos en otra mini obra maestra con Tattoo, con una melodía vocal nada trivial y una intro de guitarra acústica sencillamente escalofriante. Mediante una transición GLORIOSA (“Go to the church of your heaaaaaaaaaaart”) Pasamos a la exigua balada Our Love Was, que empieza con OTRA línea de guitarra espectacular para volarnos la cabeza. Debo confesar que en esta canción las vocales de Pete se tornan un poco molestas para mis oídos, pero no deja de ser pura gloria pop, sobre todo con esos “Love, love, love, love, love” repetidos en medio del tema. ¡Ah! Y no olvidar el breve solo de guitarra hendrixiano que Pete se manda antes de cantar la estrofa final.

La que no es pura gloria pop es I Can See For Miles. Esto es PURA GLORIA y punto. Me faltan las palabras para describir a esta INCREIBLE canción de rock psicodélico. El riff ANORMAL nos hace saltar de la silla con todo ese feedback amenazante y esos ataques eléctricos de Pete. La batería de Moon es cosa de otro planeta, tocando un ritmo heterodoxo y sacado y la voz de Roger suena implacable, dejando translucir con sutileza una RABIA ASESINA espectacular. Pero lo mejor son las armonías vocales: son tan complejas e indescifrables que resulta casi imposible tararear la melodía. I Can See For Miles es psicodelia pesada en su mejor expresión; esto es lo que The Piper At The Gates Of Down de Pink Floyd intentó pero jamás logró. Con I Can Reach You tenemos otro brillante y liviano número pop cuyo mejor atributo esa sorprendente parte armónica de “I can't reach / Tryin' to get on you / See, feel or hear from you”.

Aquí el álbum empieza a ser UN POQUITO menos contundente y por eso muchos oyentes descartan duramente la segunda mitad. Pamplinas... las canciones no serán TAN buenas como en la primera parte, pero siempre valen la pena. Medac es otro numerito de comedia como Heinz Baked Beans y Odorono; suena curiosamente como algo compuesto y cantado por Syd Barret. Es la canción más floja del álbum, pero no lo arruina ni nada parecido ya que suena realmente como un jingle de propaganda de cremas antiacné. Relax, una de las canciones con menos consenso de Sell Out es excelente rock and roll, que nos dispara con otro riff adictivo, una melodía argadable y una potente atmósfera psicodélica realzada por un órgano y varios trucos eléctricos de Pete en la excelente sección instrumental del medio. La canción de Entwistle Silas Stingy también suele ser una de las menos reverenciadas del álbum. Es comprensible, ya que no tiene tanto agarre rockero o melódico como el resto de los temas, pero a mí me gusta... no me vuelve loco, pero me resulta bastante hipnótica y mágica, sobre todo por el juguetón estribillo “Money, money, money bags” y el fenomenal organito que acompaña la música. También me encanta Sunrise, un número muy atmosférico agraciado por una extraordinaria guitarra acústica de Townshend y una melodía extraña pero sumamente relajante. La canción tiene ese espíritu intocable que da la sensación de que el álbum llega a un final reflexivo y melancólico. Es hermosa; puede que se tarde en acostumbrarse a ella, pero es hermosa. Sin embargo ese no es el final: todavía falta Rael, la segunda mini-opera concebida por Pete. Es entretenida y parece mucho más fumada y experimental que el intento previo A Quick One While He’s Away, pero al mismo tiempo suena bastante desaliñada en comparación al resto del álbum. No tengo mucha idea sobre lo que dice la historia, algo que tiene que ver con barcos y capitanes. Las melodías son raras, como la mayoría de las melodías del álbum, pero eventualmente se pegan a tu oreja con las escuchas repetidas. Prestar atención a los riffs de la última sección. Si escuchaste Tommy esto te va a sonar bastante familiar. Ahora sabemos de dónde viene Sparks realmente...

Pero esto no es todo. Si compran la edición remasterizada se van a encontrar con ¡DIEZ! bonus tracks. ¡DIEZ! Ok, todos juntos no llegan a las alturas del Sell Out original, pero las canciones individuales son sorpresivamente fuertes, están más o menos en el estilo del álbum y cualquiera de ellas podría haber entrado en él. Es más... si a Pete se le hubiera ocurrido incluirlas a todas para un álbum doble pues... ¡Voilá! Los Who hubieran hecho su White Album un año antes que los Beatles. Son temas realmente copados; mis favoritas son: Glittering Girl, con una buenísima melodía vocal cantada por Pete y un gran riff eléctrico; Girl’s Eyes, seguramente la mejor composición de Keith Moon en existencia, con una melodía pop inesperadamente genial; Early Morning Cold Taxi, la segunda composición de Daltrey, años luz mejor que See My Way, con ese gancho fenomenal de “Here I am again” patinando en mi cabeza cada vez que la escucho; Melancholia, una oscura balada rockera con espectaculares tintes de flamenco español en la melodía y Jaguar, con feroces feedbacks por todos lados. También está la sorprendente versión de The Hall Of The Mountain King del compositor clásico Grieg, que es lo más psicodélico que el grupo haya hecho; incluso tiene esos extravagantes CH-CH que escuchamos en el debut de Pink Floyd. El oscuro lado B Someone’s Coming no está tan bueno, pero Glow Girl es otra gran melodía, que denuncia que Pete tenía planes radicalmente distintos para su personaje Tommy.

En fin, no me la voy a pasar hablando de todos los bonus tracks (Aunque en realidad mencioné casi todos); basta decir que su inclusión hacen de este CD una experiencia aún más rica y diversa que ningún fan del pop de los 60 puede perderse. Uno de los mejores álbumes de los Who y, por lo tanto, uno de los mejores de la historia.

 

Sección COMENTARIOS DE LECTORES sobre THE WHO SELL OUT!

 


Tommy – 1969

10-/10

"Sickness will surely take the mind where minds don't usually go"

1) Overture; 2) It's A Boy; 3) 1921; 4) Amazing Journey; 5) Sparks; 6) Eyesight To The Blind; 7) Christmas; 8) Cousin Kevin; 9) The Acid Queen; 10) Underture; 11) Do You Think It's Alright; 12) Fiddle About; 13) Pinball Wizard; 14) There's A Doctor; 15) Go To The Mirror; 16) Tommy Can You Hear Me; 17) Smash The Mirror; 18) Sensation; 19) Miracle Cure; 20) Sally Simpson; 21) I'm Free; 22) Welcome; 23) Tommy's Holiday Camp; 24) We're Not Gonna Take It.

mejor canción: We're not gonna take it

La primera ópera rock. Bueno, no exactamente: en realidad hay una ópera que antecede a Tommy en ese sentido, un álbum relativamente oscuro de The Pretty Things llamado S.F. Sorrow donde se cuenta la historia de una joven niña que no sé qué corno le pasaba. También podemos argumentar que el mismo Towshend había anticipado la fórmula de Tommy con las mini-suites de A Quick One y Rael. Ok de acuerdo, no será LA PRIMERA, pero sin lugar a dudas es la más importante. En todo sentido. Para empezar, antes de Tommy los Who eran una banda más o menos conocida a ambos lados del Atlántico pero cuyo nivel de popularidad era incomparable al de otros gigantes del momento como los Beatles o los Stones. Tommy representó una ruptura absoluta; los consagró como mega-estrellas en los Estados Unidos y alcanzó un nivel de popularidad tal que el propio álbum ensombreció la figura del grupo; nadie sabía bien de qué grupo de rock se trataba, ah no, pero el álbum vendía como rosquillas. Pero no solo en ventas se traducen sus méritos: también fue un disco terriblemente influyente y revolucionario, más que un álbum un verdadero fenómeno musical. La ambiciosa idea de que un álbum a su vez contara una historia, trasladando el concepto de una ópera clásica al formato del rock, significó un avance relevante para el género como nueva forma de arte. Es algo más que el típico álbum conceptual, donde los temas están relacionados por una temática o una ideología en común, ahora hay una historia que las canciones van contando como capítulos o episodios. S.F. Sorrow lo hizo antes, sí cómo no, pero no se puede comparar aquel rudimentario ensayo experimental con este monumental y faraónico proyecto de Pete. Tommy es LA opera rock por antonomasia. Igualmente, por más revolucionaria e influyente que fuera, la apuesta se demostraría redituable solo en manos de ciertos elegidos... solo Quadrophenia de los mismos Who, The Wall de Pink Floyd y The Lamb Lies Down On Broadway de Genesis han tenido la osadía de reinventar el esquema de Tommy y lograr más o menos sus objetivos. Si alguno se imagina, por ejemplo, cómo sería una ópera rock de los Stones, recibo ideas.

Pero, para qué estoy contando todo esto si seguramente ya lo sabe todo el mundo. Lo importante es lo siguiente: Tommy es la opera rock por antonomasia, lisa y llanamente porque es LA MEJOR. Es cierto, en los últimos años se ha puesto bastante de moda pegarle con algún palo, ya sea descartándolo como un montón de basura pretenciosa y pseudomística, o bien negando su status de clásico absoluto a través de argumentos como que tiene mucho relleno, que la historia apesta y que la música no tiene nada de extraordinario. Pues yo les digo: tengan por bien alejarse de esos prejuicios: Tommy es demasiado especial, demasiado distinto y no hay que abordarlo jamás como se abordaría cualquier otro álbum. Ahí está el secreto. Si lo tratás como un CD convencional está claro que tiene sus fallas. Pero tomado como lo que es y pretende ser, o sea una ópera rock (¡Qué va, es una COMEDIA MUSICAL!) no nos queda otra que admitir que se trata de uno de los mejores álbumes de rock de la historia y, en mi caso, reconocerlo como el mejor disco jamás grabado por The Who. Como ocurre con los grupos legendarios en serio, no es sencillo elegir el mejor álbum, pero al analizar las fallas y méritos de cada álbum, Tommy queda primero en la lista. Al menos en MI lista.

Analicemos hasta qué punto las críticas a Tommy son acertadas. En primer lugar, vamos al argumento. El Capitán Walker parte a la guerra dejando a su mujer embarazada de Tommy. Lamentablemente Walker nunca vuelve a casa y se lo da por muerto en combate (Overture). La viuda, sola y con una criatura recién nacida (It’s A Boy), se junta con un pobre diablo para empezar una nueva vida. Ahora bien, unos años después el Capitán Walker (¡Estaba vivo!) aparece de improviso en casa de Tommy y al ver a la esposa con otro hombre se enfurece y mata al pobre diablo (¡Qué mal!). El joven Tommy Walker accidentalmente presencia el asesinato y sus padres le meten en la cabeza que no vio ni escuchó nada y que no le diga una palabra a nadie (1921). A partir de entonces nuestro héroe cae en un estado de autismo en el cual pierde el habla, la vista y la escucha, sumergiéndose en su propio mundo de sueños y fantasías (Amazing Journey). Lo único que SI puede ver es su imagen en el espejo, frente al cual se la pasa día y noche. Preocupados, sus buenos padres recurren a cualquier cosa para sacarlo de su sopor (The Acid Queen; There’s A Doctor), pero todo es inútil; mientras tanto el chico va creciendo y desarrolla una increíble habilidad con el pinball (Pinball Wizard) para asombro de amigos y conocidos. Un buen día la pobre madre se vuelve loca tratando de despertar a Tommy (Go To The Mirror) y decide romper el espejo en pedazos (Smash The Mirror) Oh maravilla!  El chico recupera de golpe las facultades perdidas. La noticia de la milagrosa cura se esparce rápidamente por la ciudad (Sensation) y nuestro amigo Tommy se convierte en una especie de nuevo Mesías, con seguidores devotos y todo. El furor que genera no tiene límites, y Tommy, tomando su nuevo papel muy en serio, organiza un gran campamento con los fans para predicar sus enseñanzas (Tommy’s Holiday Camp). Sin embargo tiene planes un tanto demagogos y autoritarios, por lo que sus desilusionados seguidores lo abandonan (We’re Not Gonna Take It) y el pobrecito Tommy vuelve a caer en su estado de autismo. The end.

Ok, acepto, la historia ES ESTUPIDA, más que nada hacia el final con todo ese asuntillo del pinball, los campamentos de scouts y los seguidores decepcionados. Todo el mundo se va a quedar con eso, con que la historia es una reverenda porquería. Pero yo pienso: ¿Estamos hablando de una novela de Wells? NO, estamos hablando de una maldita COMEDIA MUSICAL ¿Y qué es una comedia musical sin una buena historia estúpida, inverosímil, exagerada y cursi para contar? Para una comedia musical, el argumento de Tommy es absolutamente fantástico: no es nada particularmente profundo o conmovedor, pero tiene todos los elementos argumentales retorcidos que hacen a un buen musical de Broadway, sobre todo en el cliché del bicho feo que se transforma en sensación avasalladora. Así que sí... es una historia boba, y entiendo que para más de uno la cosa arruine el álbum. Pero en el fondo es todo una cuestión de género... SE SUPONE que tiene que ser boba. Claaaaaro, no hay que esperar la gran historia con la gran verdad de la vida. Es la estúpida historia del estúpido de Tommy y está bien que así sea.

Y además... ¿Qué problema nos vamos a hacer con una historia de cuarta cuando la música es COMPLETA y ABSOLUTAMENTE maravillosa? Eh? Ahí está la carne del disco ¡En la música! Quienes descartan a Tommy como un abuso pretencioso y perimido (los hay, y muchos) no se han sentado realmente a escuchar la música. Y no me vengan con que el disco está lleno de canciones cortas y tontas que no hacen otra cosa que ocupar espacio y quitar fluidez. En primer lugar, TODAS estas pequeñas viñetas como There’s A Doctor, Miracle Cure, Cousin Kevin, Tommy Can You Hear Me etc. son pegadizas y melódicas, es decir, no hay nada horrible que tengamos que soportar. En segundo lugar, Tommy no es un álbum para andar juzgando canción por canción como se hace tradicionalmente. Para mí está claro que, como en toda ópera rock que se precie de tal, siempre va a haber piezas centrales (como Pinball Wizard o Go To The Mirror) y pequeñas viñetas de transición que tomadas aisladamente son intrascendentes, pero enmarcadas con el resto del álbum cobran sentido. No vayamos a cometer la estupidez de condenar a Tommy por todas estas cancioncillas. Nada de eso. Antes que una colección de canciones, es preferible ver al álbum como una colección de hermosas melodías, distintos leitmotivs y maravillosos riffs de Pete que van floreciendo, nadando en el espacio, apareciendo y desapareciendo en las diferentes canciones de la forma más original y emotiva. Si te gusta el rock, si te gusta la guitarra de rock, Tommy es para vos. Porque la denominación “ópera” responde tan solo a un problema estructural; en rigor la música es excelente y no-pretencioso rock and roll, con riffs de la gran puta en todas partes y con la seguidilla de melodías y armonías vocales más asombrosa que podamos pedir. Y, contrariamente a lo que sucederá en siguientes álbumes, los arreglos son sobrios y simples: muchas guitarras acústicas, toques de piano y órgano de fondo para embellecer un poco, el bajo excelente de John y los riffs de Pete. No mucho más. O sea, que la música no solo es sublime sino que también es fácil de digerir y gustar. El resultado es una vivencia musical extraordinaria, que tiene una mística intangible... un aura, algo especial que uno siente sin saber bien de dónde sale. Escuchar Tommy con las luces apagadas y a buen volumen es una experiencia única en el mundo del rock. La emoción, la magia, la mística que se palpa en cada acorde es algo que para mí no tiene precio y de veras que no encuentro ningún defecto importante como para no ponerle un redondo diez.

¿Por dónde empezar con semejante seguidilla de canciones? El número más conocido es Pinball Wizard, donde The Who demuestra que más allá de todo el asunto de la ópera en ningún momento se habló de dejar de rockear. La intro acústica es clásica y el riff principal, inteligentemente situado después del primer verso, me vuela la cabeza cada vez que lo oigo. Sin dudas que el elemento del pinball es lo más traido de los pelos que tiene la trama, ya que no tiene sentido alguno que un tipo ciego y sordo sea un maestro, jugando “por olfato”, en un juego que requiere agudeza con el oído y la vista. Todo tiene su explicación: Pete incluyó el elemento del pinball a último momento para complacer a un influyente crítico de rock fanático de este jueguito ridículo, para lo cual tuvo que componer a las apuradas esta canción. Perdonemos esta discutible maniobra porque Pinball Wizard es una enorme canción, todo lo gastada que quieran. Pero los puntos altos aparecen por todas partes: Christmas, que trata el tema de la religiosidad de Tommy, tiene una melodía vocal avasalladora y exuberante como pocas, además de la primera aparición del famosísimo subtema See Me Feel Me, una plegaria extática y conmovedora del Tommy autista que aparece en tres canciones distintas. También está la espectacular balada 1921, cuya principal atracción es un juego de voces impresionante en el estribillo. La rockera y dramática Go To The Mirror contiene una de las mejores melodías vocales de todo el álbum y la primera aparición de la antémica Listening To You, el otro gran leitmotiv del disco. Aún mejor resulta I’m Free, con otro riff excelente de Pete. ¿De dónde diablos los saca? Digo, porque I’m free es uno de los últimos temas de Tommy y aún así logra sacar de la galera este riff totalmente nuevo, cuando en realidad ya esperaba una repetición del tema de Sparks.

Y queda mucho más: está la mística Amazing Journey donde Roger canta sobre los mundos nuevos que Tommy descubre en su autismo; la melodía no parece muy adictiva al principio, pero ese trasfondo instrumental es extrañamente excitante en su avance. Lo mismo ocurre con la simplona pero antémica The Acid Queen. Sobre el final tenemos una página alegre y jovial con Sally Simpson, una chica que se enamora de Tommy pero es golpeada por sus guardaespaldas cuando intenta llegar a él mientras predica en un escenario. Uno de los números más odiados es Welcome, debido a que el tema de su letra es de lo más idiota (Cómo hacer para que todos los "fieles" quepan en el campamento) y a que su melodía es un poco aburrida. No obstante estos problemas, tiene un fantástico aire solemne, muy adecuado para el final de la historia y por eso no la descarto como algo odioso.

Los numeritos cortos son pura diversión. Están Cousin Kevin y Fiddle About, dos viñetas caricaturescas a cargo de Entwistle donde se dan a conocer a dos personajes nefastos: El primo Kevin y el Tío Ernie. Dos amores: el primero se queda solo con Tommy y le rompe las pelotas: el segundo se queda solo con Tommy y lo sodomiza. La nada trivial y compleja melodía de Cousin Kevin puede limarme un poco de vez en cuando, pero en general me parece una de las cosas más maravillosas, cúlmines e hipnóticas del álbum. Fiddle About en cambio me parece la viñeta más floja del álbum, básicamente porque los interminables “Fiddle, fiddle, fiddle” son molestos y nada más que eso; molestos. Del resto de los números cortos me encantan Smash The Mirror, con el enésimo riff espectacular y una melodía vocal que no se puede creer, Tommy’s Holiday Camp, una cosa divertidísima y pretendidamente tonta que aparece sobre el final sin ser anticlimática y Miracle Cure, que a pesar de durar solo doce segundos es una de las cosas más pegadizas que escuché en mi vida.

Y como si fuera poco Tommy también trae instrumentales. Y ¡Qué instrumentales! Overture resume todas las melodías y temas del álbum en cinco maravillosos minutos. Sparks arrecia como un vendaval con un primer riff oscurísimo y retumbante, para pasar después al más celebre e inmortal riff tomado de Rael. El dramatismo, la musicalidad y el histrionismo de esta canción, con los gloriosos tambores de Keith y el asombroso bajo de John no tiene paralelo en ningún otro disco de rock. El desmedido instrumental Underture es la canción más polémica de todo el álbum: básicamente se trata del riff de Sparks repetido sin mayores matices durante diez minutos. Casi todos los mortales condenan su inclusión argumentando que es aburrido e innecesario. Es cierto que se hace eterno, pero para mí esto no es otra cosa que un intermezzo. No es parte de la historia y no se supone que el oyente tenga que escuchar con atención. En realidad es un descanso y su función es proveer música ambiental y emotiva que nos haga reflexionar sobre la primera parte mientras entramos en calor con creciente expectativa para la segunda. Imaginen que están en un teatro y el primer acto acaba de terminar. Imaginen Underture sonando en el fondo mientras el telón permanece cerrado y la gente se levanta de las butacas para estirar las piernas. Así para mí el tema tiene todo el sentido del mundo; me genera imágenes en la cabeza y me hace pensar en la historia de Tommy. En definitiva: me gusta.

Y todo junto para el grand finale: la perfecta We’re Not Gonna Take It que son tres canciones en una: La primera parte arranca con una melodía simplemente clásica y un estribillo hiper-super-ultra pegadizo. Después aparece See Me Feel Me en toda su contemplativa sencillez, antes de lanzarnos hacia un emotivísimo Listening To You, donde las maravillosas e interminables armonías llenan la piel de entusiasmo y los ojos de lágrimas para un arrebatador clímax final.

¡Qué revisión larga! Me harté de escribir. Pensandolo bien, todo esto se podría haber dicho de una forma mucho más económica e igualmente contundente: ¡Qué música! ¡Qué album! El mejor de estudio de los Who, para mí. No es muy común considerarlo el mejor hoy en día, pero no me importa. Un diez.

 

Sección COMENTARIOS DE LECTORES sobre TOMMY!

 


*Live At Leeds* - 1970

10+/10

"I said a young man ain't got nothing in the world these days"

1) Heaven And Hell; 2) I Can't Explain; 3) Fortune Teller; 4) Tattoo; 5) Young Man Blues; 6) Substitute; 7) Happy Jack; 8) I'm A Boy; 9) A Quick One While He's Away; 10) Amazing Journey/Sparks; 11) Summertime Blues; 12) Shakin' All Over; 13) My Generation; 14) Magic Bus.

mejor canción: Young man blues

El mejor álbum de rock en vivo de la historia. Pasemos al siguiente.

Ok, reconozco que no he descubierto la pólvora con esta aseveración ¿Verdad? Existe un consenso bastante generalizado, entre los fans del rock clásico, de que Live At Leeds es efectivamente el mejor álbum en vivo jamás grabado. (Aunque aquí en Argentina te dirían que es, qué se yo... el Unplugged de Nirvana). Ya que tengo una página de internet sobre rock y ya que estoy expresando mis gustos personales, realmente me argadaría ser ese tipo revolucionario, ese outsider total, y decir que no estoy de acuerdo, que es todo mentira, que está sobrevalorado y bla bla bla, BLA BLA BLA. Pero, gente, no hay con qué darle. Es así. El mejor álbum en vivo de la historia. Y no hay prácticamente nada más para decir.

¡Pero qué me importa! Yo voy a decir todo lo que se me antoje. Este álbum fue publicado originalmente en 1970 con solo seis canciones, seleccionadas de un concierto que The Who había ofrecido en la Universidad de Leeds el año anterior. Mucho más tarde se publicó una reedición en CD que agrega la nada despreciable cifra de OCHO temas adicionales de ese mismo show. Esta es la versión que aquí reviso, claro, no voy a cometer la tontería de centrarme en la publicación original cuando puedo escuchar el concierto entero. ¿Concierto entero dije? No, en realidad el concierto entero incluye una toma completa de Tommy, la cual solo se puede encontrar en la edición DELUXE que no revisaré porque no tiene sentido... ¿Tommy de nuevo?. Igual si podés comprarte esta versión definitiva hacelo, pero la edición remasterizada de catorce tracks no está nada mal.

En un principio estuve a punto de caer en esa onda de establecer que este álbum no era tan impresionante como decían y que no merece todo el aplauso que tiene. Es que para los no iniciados Live At Leeds puede ser jodido: uno escucha una espantosa cacofonía de ruido desencajado, feedbacks densos y tambores enloquecidos y no se puede sacar nada en limpio sobre qué carajo está ocurriendo sobre el escenario. Para colmo todas las canciones suenan igual, siempre con los mismos instrumentos y los mismos tonos de guitarra y para colmo la guitarra de Pete SIEMPRE a la derecha, y el bajo de John SIEMPRE a la izquierda... uff! Era algo ABRUMADOR. Pero, siempre hay una segunda escucha. Y después una tercera, y una cuarta... y más o menos para la quinta escucha (y a buen volumen) cae como un chaparrón la revelación: esta maldita cosa ROCKEA COMO LA REPUTISIMAMADRE QUE LOS REPARIO A TODOS.

Ehem, disculpen el exabrupto, sobre todo las madres o las feministas; verán, no suelo desubicarme de esta forma en mis revisiones, pero en esta ocasión no encontré mejor forma de expresar cómo rockea este álbum. Es in-cre-í-ble. Porque, ¡Diablos! ¿Qué es lo que pasó? ¿Este es el mismo Who chapucero de A Quick One? ¿El mismo Who poppy de Sell Out? ¿El mismo Who histriónico y moderado de Tommy? De repente, así nomás, los tipos suben a un escenario y LA DESCOSEN TOTALMENTE con su inagotable potencia, su imparable adrenalina y su incendiario huracán de watios. Y ojo que no se trata de esos Who loquitos y desaliñados que la deliraban en el escenario y destrozaban aparatosamente todos los intrumentos: NADA DE ESO. Tenemos en su lugar unos Who virtuosos, maduros, superprofesionales y superajustados TIRANDO LA CASA ABAJO con una performance LEGENDARIA repleta de energía y volumen. De hecho, es quizá el único álbum de genuino hard-rock que hayan hecho The Who, pero es tan, tan pero tan espectacular que se los recordará eternamente como la mejor banda en vivo que haya pisado el planeta. Esto es así, si alguna vez necesitás saber exactamente el sentido de la palabra “rockear”, solo ponete una copia de Live At Leeds, subí el volumen, apretá play y caete de espaldas.

Como ocurre con el casi tan bueno Get Yer Ya-Ya’s Out de los Stones, Live At Leeds tiene el famoso problema de la falta de matices. Al no haber doblados ni instrumentos adicionales, las canciones suenan todas bastante parecidas y encima que son una más heavy que la otra... puede cansar bastante. Pero todo eso está más que compensado por la GROSERA energía que hay concentrada aquí: Pete no toca su guitarra, la DESTRIPA; John no toca su bajo, hace MALABARES IMPOSIBLES con las cuerdas; Keith no toca la batería, ASESINA a sus tambores sin piedad y Roger no canta, Roger RUGE. En conjunto tenemos la mejor banda en vivo de todos los tiempos en una de sus más inspiradas noches. Obviamente que los Who han dado varios shows espectaculares, pero Live At Leeds tiene todas aquellas ventajas que la gran parte de los álbumes en vivo no poseen. En principio suena muy bien, la calidad de sonido es impecable; cuando lo esucho siento que estoy ahí en el salón Leeds (un salón, nada más) y me sumo a la algarabía del impresionado público. Después, no es de esos conciertos donde la banda es pura energía y poca presición: aquí los tipos no solo desbordan de energía sino que lo hacen todo con inexplicable profesionalidad y convicción, sin equivocarse, sin vacilar, ni ofrecer una sola performance mediocre. Por ejemplo me pregunto: ¿Es pensable que una banda ofrezca tamaña